Reportaje Córdoba

Lugares para disfrutar comiendo si visitas los Patios de Córdoba (II)

Por Rocío Górriz,

Lugares para disfrutar comiendo si visitas los Patios de Córdoba (II)

Aún quedan días para acudir a ver los tradicionales Patios en la que será la edición más atípica de la historia reciente. Hasta el próximo 18 de octubre más de 50 patieros abrirán sus puertas para que cordobeses y visitantes disfruten de esta explosión de color única. ¡Y en los alrededores hay establecimientos magníficos en que gozar de la gastronomía local!

Ruta Santa Marina-San Agustín

Junto a la monumental Iglesia de San Agustín podemos disfrutar de unos de los decanos de la gastronomía cordobesa, El Rincón de las Beatillas (Plaza de las Beatillas, 1). Es una de las tabernas más antiguas de la ciudad, que celebra en sus paredes el arte, el flamenco y el toreo.
En sus fogones encontramos cocina típica cordobesa, donde la especialidad son las carnes de monte e ibéricos. No obstante comparten éxito el venado en salsa de espárragos y el lechón frito con la japuta en adobo y las ancas de rana.

No lejos de estos castizos enclaves está el Restaurante La Sastrería (Plaza Puerta del Rincón, 17). Es el lugar ideal para los amantes de la cocina artesana de fusión.

La carta, elaborado por el prestigioso chef Álvaro Salazar, también ha ido un paso más allá y se ha hecho tan versátil que es perfecta para disfrutarla dentro o fuera, en su magnífica terraza..

En efecto, entre sus entrantes hay propuestas tan interesantes como las patatas bravas XO (con salsa artesana y secreta), la ensaladilla rusa de gamba ahumada; o el bao burger o el taco de secreto pibil. Sin olvidarnos de algunos  tan famosos como los mejillones XL con patatas Cristo de los Faroles; o el mismísimo salmorejo.

Judería-San Francisco

La Fuente 12 (Calle Huerto San Pedro El Real, 12). Además de los clásicos de la cocina cordobesa, como el  flamenquín o el rabo de toro, en su carta ha incorporado otros platos en busca de su personalidad propia. 
Algunos de sus últimas creaciones más destacadas son las carnes a la parrilla,  el cochinillo segoviano, croquetas de salmón, o el risotto de arroz negro con carabineros y almejas de carril. Una declaración de amor a la más auténtica cocina de producto.
Las carnes proceden, en su mayoría, del Valle de Los Pedroches y los postres son caseros.

Adentrándonos en la propia Judería es buena idea hacerse con una mesa en Bodegas Mezquita de la Calle Céspedes, 12. Su carta es tan amplia y variada que da la posibilidad de tomar un bocado rápido en barra, acompañado de una cervecita o un buen vino de Montilla-Moriles, o bien sentarse a mesa y mantel a tomar una comida más formal. En Bodegas Mezquita resulta imprescindible probar su mazamorra, su salmorejo (tienen tres tipos), el rabo de toro, las berenjenas califales rebozadas con reducción de vino dulce Pedro Ximénez y ajonjolí, sus patatas bravas o las croquetas de jamón.

De similar estilo y apenas a unos metros nos topamos con la famosa Casa Pepe de La Judería (Calle Romero, 1)

La cocina es tradicional. Entre las especialidades destacan la mazamorra, las berenjenas con miel de caña y el rabo de toro. También se puede degustar pescado, como atún de almadraba de Barbate o bacalao confitado y chacinas del Valle de los Pedroches. Para acompañar, se empeñan en que el Montilla Moriles esté donde se merece, en boca de todos. En la carta hay unas 60 referencias de vinos y una selección para tomar por copas.

Santiago-San Pedro

Taberna Épora (Calle Campo Madre de Dios, 48). Las especialidades de la casa son el flamenquín de rabo de toro, croquetas, manitas de cerdo, pescaíto frito (bacalao, adobo y boquerones fritos). También se sirve, con éxito, los boquerones al limón. En ocasiones disponen de choco frito, que traen directamente de Sanlúcar de Barrameda. Sus comensales son fieles a sus entrantes: salmorejo, croquetas de setas, patatas rellenas o ensaladilla de langostinos. Aunque tampoco pueden resistirse al revuelto de morcilla con cebolla caramelizada y piñones, ensalada de yogurt, manzana y frutos secos; así como a su cochifrito, churrasco y presa ibérica. Y su terraza es uno de sus principales atractivos.

En Bodegas Campos (Calle Lineros, 32) ofrecen una gastronomía típica de Andalucía y de Córdoba, con el cerdo ibérico como base. Es el denominador común tanto de los salones como de la taberna. En la taberna mantienen el rabo de toro como estrella, así como el rape o la ensalada de bacalao. Pero el ambiente vintage y con encanto se presta mucho a pedir el salmorejo, las berenjenas fritas o el flamenquín.

Radicalmente resulta Cocina 33. La cocina de David Carrillo sigue sorprendiendo con cada cambio de carta, que suele ser bastante frecuente. Aún así su esencia permanece: cocina con mucho fundamento local pero con guiños a la gastronomía internacional. En su oferta conviven salmorejo cordobés con samosas, woks, risottos, noodles, ensaladas, tatakis y tartares manteniendo un equilibrio bárbaro de platos.