Reportaje Córdoba

Nos vamos en busca de los churros con chocolate más irresistibles de Córdoba

Por Rocío Górriz,

Churros, tejeringos, jeringos, calentitos, tallos… A lo largo y ancho de la geografía andaluza este manjar de desayunos y meriendas populares y familiares ha sido bautizado con los más variados términos. Pero se llamen como se llamen, lo importante es que resulten crujientes por fuera (poco aceitosos) y jugosos, incluso etéreos, por dentro. Parece sencillo conseguirlo pero la cuestión tiene su técnica y su ciencia. Por eso cuando encontramos una cafetería o churrería buena ¡hay que grabarla a fuego en la memoria!

Nosotros te lo ponemos más fácil y te damos algunas direcciones para darte un buen homenaje.

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Churros Bar Marta

Este establecimiento es uno de los más concurridos. Hasta el punto de que a la hora de merendar o durante los fines de semana o festivos es harto complicado encontrar una mesa, ya sea en su local o en la terraza. Sus churros llegan a la mesa del cliente recién hechos a mano, crujientes y aún ardientes. Se pueden pedir por raciones o medias raciones.

Y para acompañarlos, sirven un magnífico chocolate a la taza (no excesivamente dulce), espeso y suave. Otra opción es hacerlo con un café (en cualquiera de sus variantes) o con un buen zumo de naranja natural recién exprimida.

Calle José Cruz Conde, 32churreriapeq

Café Niza

La Cafetería Niza en la plaza de Costa Sol en el barrio de Ciudad Jardín cumple 55 años. El abuelo de Rafael García, tercera generación al frente de este negocio, fundó la cafetería cuando aún no se había levantado este popular barrio. Su nieto recuerda que desde el local se podía ver Almodóvar. La fórmula de los churros es la tradicional, lo que se acompaña con las mismas marcas desde hace medio siglo tanto del chocolate como del café o de la propia leche fresca que utilizan a diario. Hay churros y jeringos redondos, los huecos por dentro. Se trata, sin duda, de un establecimiento emblemático visitado además de por muchos estudiantes, por familias y extranjeros.

Calle Antonio Maura, 43 Local, 2

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Taberna Miguelito

En las inmediaciones del Centro Comercial El Arcángel, los vecinos de la zona recalan cada mañana religiosamente en la Taberna Miguelito para dar cuenta de unos buenos jeringos, como los llama su dueña, Rocío Villar.  Manteniéndose fiel a la forma y receta original, los hacen redondos, crujientes y bien dorados. Y se sirven en bandejas de metal ¡cómo se ha hecho toda la vida! Su local es un trasiego contante de infusiones, chocolates y cafés para acompañar sus jeringos totalmente artesanales y elaborados cada mañana bien temprano.

Calle Escritor Sebastián Cuevas, 3

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Cafetería Milán

Es toda una institución en el Bulevar desde 1979. Allí cada tarde se arremolinan niños, madres y familias enteras que gustan de merendar a la manera tradicional. Ellos también elaboran artesanalmente churros y jeringos a diario. Y los venden por raciones y medias raciones. Para mojarlos, disponen de una amplia cartas de cafés, así como el clásico chocolate a la taza, tés y tisanas de la más variada índole. Con una amplia gama de servicios (desayunos, almuerzos, meriendas y cenas), con disponibilidad de disfrutar de su salón, mesas en el pasaje o tomar el sol en su terraza.  ¡Además ponen comida para llevar!

Avenida del Gran Capitán, 14

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Moja El Churro

Es, sin duda, la churrería más moderna y trasgresora la ciudad. Ubicada en pleno casco histórico, llama la atención de locales y turista por su atractiva estética y sus originales productos. Hija de churrera, Soledad Mohedano y su hermana regentan este establecimiento conquistando a sus clientes con churros, jeringos y sopaipas, que pueden personalizar con las más variadas salsas, rellenos y toppings.  Los churros con salmorejo y jamón o con un toque de Kinder, Lacasitos u Oreo ya no son un mito futurista. También disponen del churro tradicional, así como los churritos bañanados en chocolate. Igualmente, dan forma a waffles y crepes, al gusto del consumidor

Calle Corregidor Luis de la Cerda, 43

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El Jeringo de Oro

Churreros desde hace más de medio siglo, la familia Morales Benítez comenzó a trabajar en el negocio en los años cincuenta junto a la plaza de abastos de La Mosca, en el Marrubial. Por aquel entonces, ocupaba el kiosko de latón original la abuela de la actual propietaria, Toñy Elías Morales. Con la misma receta que antaño, junto a los Padres de Gracia han seguido manteniendo la clientela de todo un barrio con sus jeringos. Unos jeringos por los que hacen cola los cordobeses, sobre todo, los domingos por la mañana.

Calle Frailes, 3