Reportaje Córdoba

El secreto de las migas de Casa Bravo

Por María José Martín,

Entre octubre y marzo, “mientras dura el frío”, la taberna Casa Bravo sirve los domingos unas migas que gozan de merecida fama, tal como explica la cocinera, Elena Rojano. Esta costumbre se remonta a 1992, cuando su padre, Andrés Rojano, se hizo cargo de esta histórica taberna.

Este plato, tan humilde y a la vez tan apetitoso, se prepara con pan –”de telera, si puede ser”–, aceite de oliva virgen extra, ajos, pimiento verde, pimiento rojo, chorizo, panceta de cerdo, agua y sal.

En primer lugar, se fríen los ajos rajados junto con los los pimientos troceados, verde y rojo. Las verduras se retiran para, a continuación, freír la panceta en el mismo aceite. Una vez dorada, la panceta se reserva y se echan al perol las rodajas de chorizo. El chorizo también se retira una vez frito.

Mientras tanto, habremos remojado el pan troceado durante una media hora, con cantidad suficiente de agua “pero sin que se empape”. El pan se vuelca en el perol y se va removiendo unos 30 minutos hasta que se va secando. Un poco antes de que estén hechas las migas, se les incorpora el ajo, el pimiento, la panceta y el chorizo que habíamos reservado previamente.

En Casa Bravo, junto a la Puerta de Almodóvar, las sirven con rábano y con naranja al pedir la bebida. Bon appétit!