Reportaje Córdoba

Apertura: La Taberna de la Abuela, deliciosa vuelta al origen

Por Rocío Górriz,

Su pasado glorioso, y aún cercano, en la famosa Plaza de la Magdalena no ha opacado la nueva etapa de La Taberna de la Abuela en el barrio de Santuario.
Si antes el establecimiento regentado por Manuel Castilla era parada obligatoria tras degustar un buen vaso de caracoles en la primavera cordobesa, ahora es una garantía de festín culinario durante la Velá de la Fuensanta.
Al margen de festividades populares, él reconoce que desde que desembarcaron en su nuevo barrio, «la acogida no ha podido ser mejor». Los vecinos y turistas han sucumbido a su cocina de siempre, con sabor a hogar y recetas sencillas pero no simples.
La carta se ha mantenido prácticamente idéntica a la de su etapa en la Plaza de la Magdalena. «Aunque seguiremos sorprendiendo al público con las especialidades fuera de carta, que van variando en función de lo que ofrece el mercado y cada estación del año», puntualiza Manuel.
En su taberna no hay sorpresas: cocina de toda la vida, con fundamento y en la que las técnicas no minan la calidad ni la frescura de la materia prima. Resultan deliciosos su salmorejo, ensaladilla rusa y patatas bravas. Y para quienes sean más de verduras, disponen de completas ensaladas y revueltos variados.
Sus calamares a la plancha son de nivel: tiernos y limpísimos, de los mejores de la ciudad. Aunque si algo llama la atención de sus comensales es la maestría con la que en su cocina se domina la fritura. Boquerones, choco, gambas y frituras variada llegan a la mesa con el punto perfecto de temperatura, crocantes por fuera y jugosos por dentro . «Cambiar el aceite de cada una de las freidoras a diario es el secreto», revela orgulloso Manuel. Otra obra de arte de la casa es el pulpo brasa.
Como no podía ser de otra forma, son grandes protagonistas «Los platos de la Abuela», como las berenjenas con miel de caña, pinchitos de pollo, croquetas variadas, Huevos de la Abuela y flamenquín.
Los carnívoros confesos encuentran satisfacción en su día a día: churrasco plancha, abanico ibérico, solomillo tataky y puntas de solomillo.
Los más golosos pueden estar tranquilos hasta la hora del postre, cuando podrán recrearse en sus helados, y tartas (soberbia la de tres chocolates), pan de Calatrava o flan de queso.
Y para rematar una buena comida, lo mejor será degustar algunos de los cafés del propio Manuel, experto y galardonado barista. El cliente tiene posibilidad de escoger cualquier variedad en su versión «De la Casa» o «Especialidad». ¡A pedir de boca!