Reportaje Córdoba

La Taberna del Río estrena chefs y carta renovada

Por Rocío Górriz,

La Taberna del Río estrena chefs y carta renovada

La Taberna del Río es ya un clásico de la Ribera donde degustar una gastronomía con base cordobesa y respeto al producto, pero combinados con ciertos toques de vanguardia internacional.

Además, su carta se adapta a la perfección a los nuevas corrientes gastronómicas, incluyendo platos para vegetarianos.

Este otoño llega cargado de novedades para sus incondicionales. Es, sin duda, una de las temporadas que más curiosidad ha generado con el debut del nuevo jefe de cocina, Francisco Reina, y que tienen como segundo a Juanjo Rodríguez. Supone el retorno de ambos a su hogar laboral, tras estar formándose durante años en restaurantes de prestigio de nuestro país.

Concretamente Reina viene de ser jefe de cocina de Lobito de Mar, el famoso establecimiento de Dani García.


En La Taberna del Río hay espacio para nuevas creaciones y clásicos renovados. Entre lo último que ha salido de sus fogones destacan  las mollejas de cordero lechal con aceite de albahaca, salteado de espárragos y setas shimeji; la  merluza de pincho, salsa verde con plancton, gamba cristal, hinojo y manzana verde; o un espectacular abanico ibérico a la brasa, marinado de ají amarillo y pico de gallo.

Para los más tradicionales se reserva especialidades como son el salmorejo cordobés con jamón ibérico y huevo campero,  la mazamorra tradicional con emulsión de anchoas, praliné de sésamo negro y aceitunas prietas; o el rissoto de rabo de toro cordobés con galmesano y mantequilla casera. Las berenjenas fritas con miel de Montoro y queso de cabra de Zuheros son uno de sus principales reclamos.


Y los disfrutones, a quien les gusta ir un paso más allá en sabores y texturas, pueden recrearse en  sugerencias como su cochinillo asado con crema de patatas y confituras de pera; las gyozas de manitas de cerdo con salsa de tomate dulce, chili, lima y chorizo; o una sutil ensalada de ajo blanco, bogavante y grosella

El broche de oro a una gran comida llega de la mano de sus postres. Resulta elegante y aterciopelada la tarta de zanahoria y almendras con crema de queso mascarpone, mermelada de mandarina, sopa de té negro y naranja. Nada que envidiar tiene la tarta de la Abuela con una base de galletas, natillas y chocolate, capaz de hacer caer en la tentación a las voluntades más férreas.