Reportaje Córdoba

Un paseo por las heladerías para refrescar el verano cordobés

Por Rocío Górriz,

Un paseo por las heladerías para refrescar el verano cordobés

Históricamente los helados, batidos y granizados de las heladerías cordobesas han sido los mejores aliados para combatir el calor estival.
Córdoba puede presumir de seguir manteniendo un buen número de establecimientos con elaboraciones artesanales. Un magnífico ejemplo es Helados Porras (Av. Almogávares 39, C/ La Higuera S/N y Av. Ronda de los Tejares 2.), que cumple sus bodas de oro este año. Los sabores clásicos le han procurado la fama que atesora en la ciudad. Y entre todos ellos el de turrón es el rey absoluto, aunque el de tutti frutti no desmerece tampoco.


Sus tartas heladas, crocantis, barras de helado y granizados de variados sabores se suman a la lista de razones para visitarlos.
Otro de los decanos del noble arte de la heladería es La Flor de Levante 1934, que tiene su sede más icónica en Plaza de las Tendillas, 2.
Las colas de clientes a su puerta dan idea de la fidelidad de los cordobeses hacia una de sus heladerías de cabecera. Este año traen como novedad el sabor de galleta Lotus, que debe competir con su famosa trufa, el chocolate negro o sus generosos cortes de crocanti y frutas.
Los granizados de limón y café, o la horchata de chufa, ayudan a sobrellevar los rigores de la canícula propia de estos lares.Y sus bombones y polos artesanos sólo dan ganas de repetir.

Celosos guardianes de los sabores más clásicos son también Helados Navarro (Av. Ollerías Local Nº1). Los respaldan 75 años de tradición heladera. Sobra decir que bordan la fresa, el limón, el chocolate o la vainilla.
Merece la pena ¡y mucho! probar sus helados de stracciattella, trufa y red velvet. También el de pitufo y el de chicle resultan originales a la par que refrescantes.
Como vecina tiene a Heladería Artesana Il Piamonte (Plaza de la Flor del Olivo s/n), que no sólo comercializa sus elaboraciones en su local sino que realiza suculentas colaboraciones con algunos de los mejores restaurantes de la ciudad. El último en sumarse a la lista es La Casa de Manolete Bistró con uno que tiene una base de nibs de cacao, frutos rojos, grosellas y arándanos, brote de hojas tiernas y sorbete de mango.
Igualmente, hace poco hacían llegar su helado de tarta de manzana al nuevo proyecto gastronómico del chef Periko Ortega, Matraca Bistró.
No obstante, quienes se acerquen hasta el local podrán elegir entre especialidades como crema catalana, nata con tocino de cielo, nata con nueces caramelizadas o turrón siciliano entre otros. Además, trabajan magnífica bien los chocolates en todas las concentraciones y combinaciones imaginables. Lo mismo ocurre con la nata.


Los más golosos encontrarán su paraíso en cualquiera de las variedades que salen del obrador de Pastelerías Roldán, con establecimientos repartidos por toda la capital.
Cada año gustan de sorprender a su clientela con sabores nuevos. El de milhojas de merengue es uno de los últimos en conquistar sus expositores. Sus helados de Kit Kat, Oreo o ¡Qué bueno! tienen legión de seguidores. Y el de piñones caramelizados ha sido una revelación esta primavera.


Hasta la Ribera hay que llegar para dar buena cuenta del auténtico helado hecho siguiendo la ortodoxa tradición italiana. Buonisssimo (Ronda de Isasa, 2) oferta una amplia variedad de helados cuya cuota de cremosidad es difícilmente alcanzable.
El más famoso es el de cremino de plátano, pero también han conquistado a sus incondicionales con el de galleta de Turín (una combinación de avellana, galletas, chocolate gianduia y caramelo), el cremino de avellana o el de mojito. ¡Y el de selva negra es una maravilla!
Y por si fuera poco, tiene servicio a domicilio. Sólo hay que acceder a su tienda online y encargar el formato y los sabores que más apetezcan.

Placeres centenarios

Una familia de heladeros de Jijona está detrás de más de un siglo de tradición en Heladería Escoda (Avenida Doctor Fleming, 10 y Calle Huelva,1). De factura exquisita, su última creación es el helado de Amaretto con pistacho y nueces. Mango y maracuyá; madarina y cerezas han convencido ya al personal.
Pero también venden otros más sencillos como el de trufa, el de coco o el de fresa que son, igualmente, pequeñas obras de arte. Y para quienes busquen algo más ligero, sus polos de frutas son una auténtica tentación.
Por su parte, Heladería La Alicantina (Avenida de Cádiz, 73) lleva procurando felicidad a los cordobeses desde 1970. Sus habituales acuden en busca de gustos aptos para toda la familia como vainilla, tocino de cielo, pistachos o turrón, entre otros.
Si recalamos en la Avenida Carlos III, 40, encontraremos algunas de las creaciones más divertidas y originales de la ciudad en Helados Jijona. Su helado de nata con frutos secos garrapiñados es una auténtica declaración de amor a los clásicos.
Para los más innovadores hay sabores como Nutella blanca,o los irresistibles Filipinos blancos.


Mucho menos tiempo lleva en el centro de la ciudad uno de los templos de la heladería de autor, Gioelia (Calle Jose Cruz Conde, 11). Tienen producción diaria con ingredientes frescos, sin colorantes, conservantes ni grasas hidrogenadas.
La selección de gustos va cambiando según temporada para ofrecer una mayor variedad.
A su carta de helados artesanales al más puro estilo italiano, hay que añadirle sus tartas, postres, cannolis sicilianos y crepes. ¡Y los brioches sicilianos! Exquisitos bizcochitos que resultan estupendos para rellenar de helado o bien de nata montada.
En la misma calle (Cruz Conde, 1) se encuentra Cremeria Di Vaniglia, Tanto el local como sus productos son un auténtico placer para los sentidos. Y en su carta de sabores suele haber bastante rotación. Allí, los paladares más sibaritas se recrean con su helado de tarta de manzana al horno con hojaldre, el de tarta de queso Mascarpone y fresa fresca; selva negra, pistacho de Sicilia y milhojas turrón choco. Y los amantes de la fruta pueden escoger entre fresa, mango, o piña.