Reportaje Córdoba

El Capricho, dos décadas de cocina creativa y con raíces

Por David Jurado,

En diciembre de 1998 se puso en marcha uno de los restaurantes que ahora, veinte años después, constituye uno de los faros de la gastronomía tradicional de la comarca del Alto Guadalquivir. Al frente del negocio está Rafael Cobos, un restaurador que fue monaguillo antes que fraile. «Comencé a trabajar con 10 años de “recoge vasos” y llevo ya 47 años trabajando en la hostelería», señala el propietario del restaurante.

El Capricho ha mantenido en estas dos décadas las misma línea de trabajo, consistente en apostar por la cocina tradicional de la comarca , con platos autóctonos y a los que se le añaden mejoras culinarias. Es el caso de uno de los platos estrellas de este negocio: Las patatas al capricho, que son una papas a lo pobre con huevo roto y jamón del Valle de Los Pedroches.

En esta misma línea caben destacar las alcachofas salteadas con mollejas de pato y boletus, el atún con salsa vinagreta, el salmorejo o el jamón y el queso, donde en la casa son profesionales en el corte del ibérico. Las ensaladas son otro de los platos que se miman en El Capricho. Especial atención merecen la de bacalao con naranjas, la de queso de cabra o la de espárragos verdes con ventresca.

En el apartado de carnes, el restaurante carpeño trabaja con proveedores cordobeses, fundamentalmente del Valle de los Pedroches. El local deja macerar las carnes en sus cámaras frigoríficas antes de presentarlas en guisos o a la barbacoa, donde caben destacar la pluma ibérica, el abanico, la presa, el solomillo y el secreto.

En el Capricho también son especialistas en el tratamiento del choto, desde la paletilla o la pierna al horno o las chuletitas de choto a la brasa. Y cierra el apartado de carnes el tostón segoviano, que en esta casa se sirve con total maestría «y que se vende mucho», matiza Cobos.

Ahora que apetece pasar las noches a la intemperie, El Capricho vuelca su actividad en su amplia terraza, por lo que supone un lugar ideal para reuniones familiares de todo tipo.

Posiblemente, la carta de vinos de El Capricho sea una de las más completas y selectas de toda la comarca del Alto Guadalquivir, con presencia de las más importantes denominaciones de origen del país. Y como no podía ser de otra manera, el Montilla-Moriles es el vino de la casa. Cobos explica que procede de la bodega de un familiar, ya que tiene vínculos con Moriles, por lo que Fino Doblas tiene en esta su segunda casa, aparte de otro fino más del marco regulador.