Reportaje Córdoba

Asador El Fogón, auténtico sabor a brasas 2.0

Asador El Fogón, auténtico sabor a brasas 2.0

Como tres mosqueteros modernos de la restauración, José Antonio Carmona, José Manuel Armaza y Raúl Hidalgo se lanzaron a la aventura.
«Lo importantes es trabajar con ilusión y con gente que sea responsable. De hecho, mantenemos el mismo equipo desde el comienzo», afirma José Antonio.
Lo único que tenían claro estos socios y amigos es que querían ofrecer algo nuevo y diferente desde que abrieron allá por le verano de 2017. «Deseábamos montar un asador con carbón de encina y poner algo más sofisticado. Afortunadamente el público ha respondido muy bien y viene mucha gente gracias al universo de Internet y las redes sociales», reconoce.
El chef de la casa es Juan Carlos Ibáñez, un profesional con amplia formación nacional e internacional. Su experiencia le ha valido para reinterpretar el pasado gastronómico de La Carlota y elaborar una propuesta actual y suculenta, pero que hunde sus raíces en los orígenes de este pueblo que Carlos III fundó allá por 1767 para colonizar algunas zonas despobladas del Valle del Guadalquivir y Sierra Moreno. El legado de los pobladores de alemanes y flamencos se deja notar aún en sus fogones. De hecho, el codillo al horno, previo encargo, es una de sus especialidades, al igual que el cochinillo y el cordero lechal.
No obstante, los grandes protagonistas de El Fogón son sus magníficas piezas de carne a la brasa. Presiden su carta el cerdo ibérico de Guijuelo, la vaca retinta de Cádiz. (entrecote de lomo bajo) y la vaca nacional (vacío, entraña y picanha).

Al margen, ofrecen sugerencias como la ternera de origen danés (riñonada, entrecote, solomillo y chuletón). Carnes premium, muy especiales maduradas con 40 días de cámara.
Para los amantes del pescado disponen también de sepia, pulpo, dorada, lubina, y calamar gigante a la brasa.
De la misma forma, se han consolidado por sus elaboraciones a base de casquería como mollejas de cordero, y corazón, lengua y callos de cerdo y ternera.
Y los platos de temporada atraen a buena parte de sus comensales. A saber, setas en invierno y caracoles durante la primavera (en caldo, picantones y en salsa).
Igualmente, merece la pena dejar un hueco para los postres caseros: gachas, tarta de queso, flanes y cuajadas, entre otros.
Todo ello ha hecho que acoja a clientela de la más variada índole, desde parejas a familias o nutridos grupos de amigos. A ello ha contribuido su ajustada relación calidad-precio.