Reportaje Córdoba

PX Dulce Gloria Trassierra, gloria para el cuerpo y el alma

Por José Ignacio Santiago,

Me encanta sacar productos a la luz de bodegas pequeñas, que no pueden hacer frente a campañas publicitarias, pero que tienen buenos productos y que le ponen empeño y amor.

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Tarea difícil y bonita. Molina de Mora, bodega familiar lucentina que en su quinta generación, es una de ellas y de las que ya hemos sacado fino y amontillado, y hoy le toca a su PX Gloria de Trassierra.

No todas las bodegas elaboran desde el inicio el PX, sino que lo adquieren a granel en otras bodegas o cooperativas del marco, que elaboran especialmente bien, y luego el «toque» diferenciador se lo aportan en la crianza a la que sometan dicho néctar, donde influyen muchos factores en los que puedes aportar un producto más personal.

Por ejemplo, si rebajas algo la densidad con amontillado u oloroso, si lo metes en criaderas y soleras durante «x» años, si tienes un vino muy viejo como base, el grado de vejez de las botas y su envinado, etcétera.

Este PX Gloria para mí es un descubrimiento a una relación calidad precio más que interesante. En fase visual se presenta límpido y con un color caoba oscuro, no tanto como un PX viejo, ya que no lo es como veremos en nariz, pero tampoco con los matices cromáticos de uno joven, que siempre es más cobrizo. Lento y marcado lagrimeo.

En fase olfativa es bastante aromático, de intensidad media alta, combinando aromas de dos tipos de edades, es como si tuviera un PX viejo de fondo, con notas de toffee, torrefactos, ocultos en primera instancia por aromas algo más jóvenes, como las pasas, dátiles y miel. La sensación de frescura balsámica es muy apreciable también.

Alcohol muy integrado, recuerdo que todo el alcohol de un PX es añadido al mosto obtenido de la uva pasificada para no perder concentración de azúcares.En boca es muy elegante, denso y sedoso paso por boca aunque moderado, no saturante ni mucho menos deja la boca empalagosa aunque de inicio parece que estas metido en boca un bombón.

Un ligerísimo añadido de amontillado ayuda a tener este magnífico paso por boca, generando mayor acidez para contrastar. En retronasal, el tocino de cielo y azúcar tostada ganan presencia y persistencia. Si aún quedan torrijas de Semana Santa seria el maridaje ideal.