Reportaje Córdoba

Dos PX de Córdoba se han convertido en un lujo asiático…en Asia

Por Alfredo Martín-Gorriz,

Dos vinos de Córdoba, de la Denominación de Origen Montilla-Moriles y en concreto de las Bodegas Perez-Barquero, se han convertido en un verdadero lujo asiático. Literalmente. Con la introducción de los vinos de la provincia en China, Taiwan, Singapur, Hong-Kong, Japón y Corea del Sur, donde poco a poco van haciéndose un hueco cada vez más grande en un mercado potencialmente gigantesco, la punta de lanza han sido no los más económicos, sino todo lo contrario. Y junto a ello el sabor más dulce del Pedro Ximénez, vino idóneo para el postre.

Todavía es pronto, como confirma el presidente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Montilla-Moriles, Javier Martín, para que el paladar de las personas que viven en esos países se adapte a unos sabores para nosotros habituales, pero poco acostumbrado en otros lares, como los que ofrecen toda la gama de los vinos de crianza y los olorosos. Pero ¿a quién amarga un dulce? Y ahí está, explica Martín, el Pedro Ximénez, que es el que ha sido aceptado de inmediato por su aparente facilidad para gustar.

Y en esa pica (gastronómica) no puesta en Flandes sino en Pekín, Tokyo o Seúl, se han abierto paso como comentábamos dos PX de Pérez-Barquero que están haciendo furor. En primer lugar está el PX de la gama «1955 Soleras Cincuentenario» y en segundo lugar el PX de la gama «Soleras fundacionales». El primero está en torno a los 600 euros por botella y el segundo en torno a 1.000 euros.

Los vinos de las gamas «1955 Soleras Cincuentenario» (amontillado, palo cortado, oloroso y Pedro Ximénez) y «1905 Soleras Fundacionales» (Amontillado, Oloroso y Pedro Ximénez) – son producciones limitadas y numeradas, que se distribuyen, en cupos reducidos, por todo el mundo, en mercados de élite, muy selectivos, para consumo de lujo y también para coleccionismo y como inversión, pues algunas botellas han sido subastadas, como indican en la propia bodega cordobesa.

A principios de este siglo XXI, Pérez Barquero lanzó la colección «Soleras Fundacionales 1905» porque su vejez se remonta a la fecha de fundación de la Bodega. Las Soleras Fundacionales son joyas heredadas que expertos capataces y enólogos han sabido mantener, a lo largo de generaciones, conservando así un patrimonio enológico y cultural.

En seguida captaron la atención de los grandes prescriptores españoles, quienes los calificaron como vinos de clase mundial, a la altura de los mejores ejemplos de Barolo, Burdeos y Champagne; reconocimiento que se hizo extensivo entre los líderes de opinión internacionales.

Por ejemplo hace trece años el 1905 Pedro Ximénez Solera Fundacional recibió 99 puntos en The Wine Advocate, la máxima puntuación, nunca antes otorgada en vinos generosos, por la publicación más influyente en el negocio mundial del vino. Le seguían 1905 Amontillado con 99 pts y 1905 Oloroso con 97.

En 2016 la bodega presentó la gama «1955 Soleras Cincuentenario» – Amontillado, Palo Cortado, Oloroso y Pedro Ximénez -, una nueva gama de vinos viejísimos, que incorporó el palo cortado, intermedios entre La Cañada PX y los Gran Barquero de 25 a 30 años y las mencionadas Soleras Fundacionales 1905. Hoy figuran en el podio de la Guía Peñín y el top de la Guía Parker.

Precisamente ese mismo año, una nueva «saca» de Soleras Fundacionales produjo un hito comercial, de notoriedad y prestigio. El que nos ocupa y está entrando con inusitada fuerza en Asia, el «1905 PX» ganó 99 puntos Parker (otros vinos de la gama llegarían a los 100 puntos).

Y así se abre todo un mercado para los vinos de Córdoba, estos Montilla-Moriles que han conseguido atravesar la Gran Muralla gracias a su dulzor. Detrás espera todo el batallón de vinos de crianza biológica, olorosos o palos cortados que tienen a millones de potenciales clientes y, sobre todo, millones de futuros deleitados degustadores.