Reportaje Córdoba

Casa José, o cómo darle la vuelta al negocio familiar

Por María José Martín,

Casa José, o cómo darle la vuelta al negocio familiar

Hace cinco años, José Luis Magdaleno Caballero volvió a casa, aunque no era Navidad, decidido a tomar las riendas del Bar Paco, y «darle un cambio al negocio familiar».
Tras «toda una vida vinculado a la hostelería» y después de cursar el grado medio y superior en cocina, hacer varios cursos en la Escuela de Hostelería de Córdoba y formarse en La Taberna del Alabardero de Sevilla, sentía que había llegado su hora.
El cambio comenzó por el nombre. De Bar Paco, su padre y fundador del negocio en 1978, el local pasó a llamarse Casa José, como él mismo.
Le siguió la renovación del concepto gastronómico: el «típico bar de tapas de pueblo» dejó paso a un restaurante donde «se fusiona la cocina tradicional con aires modernos».
Su cocina hunde sus raíces en la gastronomía propia de Montoro y podemos reconocer en su carta ingredientes como la carne de ciervo o las vinagreras -acedera, ingrediente principal del «ajo sopeao» montoreño-, pero actualizados.
Encontramos, así, estos ingredientes tradicionales transmutados en creaciones como lomo de ciervo con reducción de frutos del bosque y risotto de boletus, o bacalao a baja temperatura, guiso de manitas de cerdo y vinagreras.
Se trata de «una cocina muy elaborada», a la que el chef Magdaleno trata de imprimir su «toque personal» a través de una amplia carta que incluye ensaladas, revueltos, carnes y pescado.
Los cambios no terminan ahí y actualmente Casa José está inmersa en un proceso de reformas con el objetivo de ampliar la bodega en el sótano, abrir una zona de tapas en la planta baja o crear una cocina en vivo en la primera planta. José Luis Magdaleno explica que también está en proyecto ampliar el balcón que da hacia el río Guadalquivir, donde actualmente sólo hay espacio para cuatro mesas.
Además de su estupenda ubicación en la plaza principal de Montoro, Casa José puede presumir de contar con vistas espectaculares sobre el meandro del Guadalquivir y el barrio de El Retamar, al otro lado del Puente de las Donadas. El proyecto de ampliación permitiría duplicar las plazas de este espacio, el más demandado por los comensales. Del mismo modo, la reforma de la actual bodega hará posible «incluir más referencias», además de «tener los vinos a la vista del cliente».

En septiembre del año pasado apareció por la puerta el mismísimo cantante Loquillo. «Se sentó en el balcón y pidió un salmorejo y un pollo de corral al curry con salsa agridulce».