Reportaje Córdoba

Mesón Damián: Tentaciones carnales sobre el mantel

Por Rocío Górriz,

Mesón Damián:  Tentaciones carnales sobre el mantel

Damián Muñoz Rojo, dueño del local, es el culpable de que todo Palma del Río tenga un irresistible olor a carne y leña de encina.

Desde los 15 años ha consagrado su vida a la hostelería. Se define como «autodidacta tanto entre fogones como detrás de una barra». Determinante ha sido la experiencia de trabajar y aprender por diferentes puntos de la geografía española. Con esa mochila llena de conocimientos levantó en el año 2001 Mesón Damián, su gran proyecto.

Comparte quehaceres culinarios con Sergio, el jefe de cocina. No obstante, confiesa que su fuerte es «la carne al horno y los guisos, como son el rabo de toro o la carrillada de ternera».

Pero como no sólo de carne vive el hombre, también son especialidades de la casa el paté de puerro, el bonito con pipirrana, los revueltos, las chacinas y, por supuesto, el jamón ibérico de Pozoblanco.

También hay hueco para los pescados frescos (lubina, mero, pijotas, boquerones) y mariscos.Como buen defensor de los matices y sabores de lo mejor de nuestras costas, Damián Muñoz apuesta por sencillas elaboraciones a la plancha, donde destaque la materia prima sobre todo.

Y para celebrar la llegada de la temporada más fría del año, en su carta incluye platos a base de espárragos trigueros, que se sirven esparragados con su correspondiente huevo estrellado. También propios de esta época del año son las elaboraciones calientes a base de carne de monte (especialmente el ciervo),  aunque este establecimiento la tiene disponible  todo el año.

Pero, sin duda, el gran atractivo del negocio son sus carnes a la brasa: chuletón, entrecote, solomillo de ternera, pierna de cordero y chuletitas de cordero son las piezas más solicitadas. Damián escoge personalmente «lo mejor de Asturias y La Mancha. Aunque también traemos el solomillo ibérico de cerdo del Valle de Los Pedroches.».

Su cocina es tradicional y ortodoxa.  «Nuestra clientela aprecia y valora los sabores auténticos, sin enmascarar, como puedan ser piezas a la brasa, que sólo mantienen su propio jugo y no recurren a salsas», asegura.

Y para acompañar a estos irresistibles bocados en su bodega no falta el vino de Montilla-Moriles. Recurre también a productos de proximidad para elaborar dos de sus platos más codiciados: el salmorejo y el bacalao marinado con naranja de Palma del Río. «Seleccionamos los mejores tomates de la huerta cordobesa y las riquísimas naranjas producidas en este pueblo».

Un poco menos locales resultan en sus postres estrella: Crema de yogur, tarta de queso y tarta de chocolate.

Este hostelero cordobés de vocación parece haber encontrado la fórmula del éxito para convertir su mesón en un clásico de la gastronomía palmeña: «El secreto es tratar a los clientes como amigos de la casa, prácticamente familia. Y ser igualmente acogedores tanto con locales como con los visitantes».