Reportaje Córdoba

El Criadero: un cortijo con cocina internacional

Por Rocío Linares,

El Criadero: un cortijo con cocina internacional

En plena Sierra de los Santos, salpicada de pequeños municipios cordobeses, hay un refugio rural con ventana al mundo internacional. El Criadero no ha perdido la esencia de la finca ganadera que un día fue pero de su cocina salen sabores recogidos de diferentes partes del mundo, sin olvidar los de su propia tierra.
El propietario del complejo, formado por restaurante y alojamiento rural, prepara para los clientes una oferta completa: el descanso de la sierra con el disfrute de su paisaje, cocina casera, de mercado, con platos esenciales de la provincia y originarios de otros países, más el ambiente familiar, que es lo que hace repetir a sus huéspedes. «Nuestra cocina es de mercado, utilizando productos de la zona. La carne ibérica no falta, el flamenquín también es un clásico, igual que las berenjenas mozárabes y el salmorejo en verano».
A la hora de servir platos de la gastronomía italiana, como el risotto, le mezcla las setas y boletus que le da la sierra, y para hacer la lasaña utiliza rabo de toro. Este es uno de los platos más populares de su restaurante. También llaman la atención las pakoras, un plato de la gastronomía india que se parece a una croqueta vegetal frita con harina de garbanzo y especias como el curry, comino o hinojo, y el solomillo al vino de Montilla.
Y para terminar, salen las especialidades de la casa en forma de postre: delicias inglesas cuya recete es originaria de Gran Bretaña, de donde procede Helen Sian Jones, la mujer de Madueño. Así, la tarta de manzana, las tartas de quesos en sus variantes o el crumble son elaboraciones aclamadas por los comensales para poner buen punto final a su velada.
Cuenta el propietario que toda esta «mezcla» que sale de su cocina es lo que le da un atractivo especial a El Criadero. «Tenemos de todo pero el cliente que viene aquí quiere probar algo distinto a lo que se come en la zona. Variamos la carta a menudo, siempre intentando sorprender», explica. Y es que las familias que les visitan, y que además se alojan en alguna de las habitaciones de la casa cortijo, «suelen repetir».
«Muchos son clientes de otros países y habla inglesa, para los que además se organiza cursos de inmersión: aprendizaje de español e iniciación a la cocina», comenta Madueño como un extra que valoran sus visitantes. «Nos proponemos hacer este plan también para las familias españolas, pero impartiendo inglés ya que mi mujer es nativ»”, añade el gerente. Este es uno de los proyectos de Madueño para su negocio familiar, que ya lleva funcionando más de una década rodeado de cinco hectáreas de encinar.