Reportaje Córdoba

El Pacífico (Cabeza de Buey), la mesa del ibérico y la cerveza artesana

Por Rocío Linares,

El restaurante El Pacífico tiene en la entrega familiar su plato más fuerte. Con David Prada al frente, hijo de los fundadores, el negocio suma 32 años en funcionamiento, con la tercera ensayando en sus puestos. «En este tiempo hemos sabido cambiar y adaptarnos a cada momento», relata el actual propietario. Desde consolidar sus platos más populares, los que tienen como base el cordero, hasta incluir recetas de cocinas como la oriental, incluso experimenten

ando en el campo de las cervezas artesanas. Ahora lo llaman «The Pacific», porque «en inglés suena más moderno» y con toda su renovación no han perdido la esencia.
«Cocina casera, del pueblo» expresa Prada, que completan con recetas tomadas de sus provincias limítrofes, Córdoba y Ciudad Real. «El salmorejo y el flamenquín» son clásicos de su carta y parte de las carnes proceden del Valle de Los Pedroches. Las propuestas se configuran según la temporada. «Si hay espárragos trigueros, hacemos revuelto o los preparamos en salsa. Si es la época del tomate, lo preparamos también de diferentes maneras», explica David. Por destacar algunos de sus platos, habla del cordero de Extremadura, del bacalao a la brava y todo lo que saca del cerdo ibérico.
Completan su carta diferentes variantes de tortilla y tataki o tartar de atún además de gyozas, que son algunas de las incorporaciones en el apartado de «cocina de fusión» oriental. «Cuando mis padres decidieron apartarse de la primera línea del negocio, cambiamos el chip y apostamos por una renovación en los platos para gustar a los jóvenes».
En esta mentalidad de probar cosas nuevas, se introdujeron en el mundo de la cerveza artesana. «Empezamos por moda pero a día de hoy la vendemos a locales de Extremadura y Madrid». Sus propias cervezas son «La rubia tonta», rubia como su nombre indica. «Una pilsen suave que entra muy bien en verano. Se saborea mejor con carnes incluso con pescados. Una buena merluza ratinada o un bacalao a la vizcaína», recomienda el propietario. También tienen una tostada, que se llama “La Morena”, con «sabores a caramelo y regaliz, y sus mejores acompañantes son los platos más contundentes como un entrecot de ternera o incluso con un postre de chocolate».
David percibe cada día que el cliente demanda nuevos sabores y probar cosas diferentes. «Si no tienes relevo generacional, se apaga el negocio», confiesa según su propia experiencia. Y por eso ya preparan a sus hijos, la tercera generación, para que sigan aportando ideas a la tradición de El Pacífico.