Reportaje Córdoba

José Manuel Molina, de Anís Raza: «La clave para perdurar hasta hoy ha sido la calidad»

Por Laura Ruiz,

Anís Raza comenzó su andadura en 1876 con el tatarabuelo del actual gerente, que es ya la quinta generación al frente de esta empresa familiar de Rute. La elaboración de anís empezó en una antigua casa del pueblo para después, en función del aumento de su popularidad y ventas, acabar siendo necesario un cambio de ubicación para hacer frente a la distribución a nivel nacional de sus productos que los llevaron a trasladarse en 1980, bajo la gerencia de Diego Molina Pérez, a la actual sede situada en Ronda de Priego.

Al igual que Diego Molina, comenzó con su padre en 1966, ahora es José Manuel Molina el que está al frente de la empresa desde el año 2017 y ha comenzado su formación con la idea de renovarse y adaptarse a los nuevos tiempos. El tataranieto del creador de esta saga tiene muy claro cuál ha sido una de las claves de Anís Raza para perdurar hasta hoy «ha sido la calidad de nuestros productos, aunque por ello sean más caros que otros del mercado con los que competimos, pero nuestra calidad es siempre inamovible. Nuestro producto es cien por cien artesanal. Desde que comenzamos, para hacer anís destilamos matalahuva, alcohol y agua, con leña de olivo en alambiques de cobre y hasta el último día será así, porque si la producción no es artesanal se pierde calidad».

Otra de las claves es la capacidad de adaptación «Hemos ido adaptando el producto a la demanda. Empezamos con el anís seco, nuestro producto estrella y el producto bandera de Rute, en nuestro caso el bidestilado de 55 grados extra seco que es por el que principalmente se nos conoce. Luego se fueron añadiendo otros tipos de anises: el dulce, el semi-dulce y la crema. Más tarde, llegando la década de los 2000 se añadieron los licores: café, menta, guindas, pacharán, ponche y rosoli (licor de almendra y canela). Y, últimamente, la crema de anís al limón, de una graduación más baja, que ha calado bastante bien entre la gente joven, un público distinto al que tenemos que llegar también para permanecer. Y este año, hemos sacado la crema de naranja y un licor de hierbas para seguir ampliando el rango de edad de nuestro consumidor. De hecho, ya hay gente que está experimentado ya en coctelería con ellos y proponiendo distintas combinaciones con refrescos o tónica que están cuajando muy bien».

Ni siquiera el amplio bagaje familiar ha hecho que la crisis desatada por la pandemia de Covid-19 haya hecho mella en los números de este año de esta empresa ruteña: «hemos tenido casi tres meses de facturación cero. Nos ha salvado un poco el vender en grandes superficies, supermercados, tiendas y la venta online, que está funcionando muy bien y estrenamos justo antes del confinamiento. Nos ha salvado bastante». De hecho, la campaña de Navidad se basa en ahondar en ese nicho de mercado de la venta a través de Internet. «Las visitas están restringidas. Ya no tenemos ese público que venía y visitaba la destilería, conocía el proceso de elaboración, degustaba el producto y luego hacía directamente las compras aquí, así que estamos encauzando ese flujo hacia la venta a través de la web». Respecto al resto de sus clientes habituales afirma que, de momento, «se nota un poquito la disminución, sobre un cinco por ciento. Pero nos está sorprendiendo que la venta se sigue dando, tenemos trabajo, podemos mantener a la plantilla al completo, y en la totalidad de la jornada, y con poder sobrevivir y mantener los puestos de trabajo, la verdad es que nos damos por satisfechos. Nuestra filosofía de trabajo es: primero nuestros trabajadores, luego nuestros clientes y en último lugar pensamos en nosotros, los empresarios. Siempre buscamos una calidad en el trato, una cercanía, tanto con nuestros trabajadores como con nuestros clientes».