Reportaje Córdoba

Mesón Don Rollero, treinta años como enseña jarote

Por Julia López,

Unas tres décadas lleva la hostelería de Villanueva de Córdoba y de la comarca de Los Pedroches disfrutando de los productos que se elaboran en los fogones del Mesón Rural Don Rollero. Muy cercano a la plaza de toros de la localidad, abre sus puertas un restaurante que en sus inicios fue un pequeño bar de barrio que hoy demuestra que ha sabido adaptarse a la evolución del sector y los tiempos.
Andrés Cano y María Jesús Llergo regentan un mesón donde la comida tradicional se impone. Como muchos otros restaurantes de la zona, el producto del territorio copa el protagonismo principal de la carta. Así, el lechón frito se impone como el plato más demandado, no quedándose muy atrás el jamón ibérico de bellota. “Nosotros trabajamos principalmente los productos de la tierra con una evolución propia. Antes, por ejemplo, del cerdo se consumía el jamón, el lomo, la paleta, ahora sin embargo hay muchas más piezas que se comercializan”, explica el propietario de este restaurante.
El Mesón Don Rollero abre sus puertas cada día con la posibilidad de buscar un punto de encuentro donde tomarse algo y degustar algunos de los platos que ofrece la carta o bien decantarse por un ambiente más tranquilo en la zona comedor. En ambos ambientes los comensales pueden elegir entre casi setenta platos donde destaca una amplia variedad de carnes que no olvida al lechón frito, el flamenquín, la pluma de cerdo ibérico, las chuletas de cerdo o las chuletas de cordero.
Pero no sólo de carne se compone la propuesta gastronómica de este rincón de Villanueva de Córdoba, por eso también el cliente puede encontrar variedad de pescados sin olvidar entrantes como los revueltos o el salmorejo pudiendo optar por el jarote o el cordobés.
Estas opciones se completan con la posibilidad de acudir al menú que cada día se elabora en las cocinas del restaurante. No falta detalle. Y es que estos son cuidados de la mano de Andrés y María Jesús que tienen claro que «el cliente cada vez es más exigente, pero se fija mucho en los detalles, la comida tiene que tener calidad, pero los detalles también son tenidos en cuenta».
Esta dedicación al cliente ha llevado a este matrimonio a extender el negocio y poner en marcha un lugar de celebraciones que se enmarca en la Casa Rural Arroyo Judío, otro lugar donde la gastronomía marca el día a día y donde los detalles invitan a dejarse llevar en un entorno envidiable.