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¿Se ha recuperado la carne mechada en los bares de Sevilla?

Por Rafa Sánchez,

En GURMÉ recorremos algunos de aquellos bares donde la mechada es -o era- una de sus tapas estandarte para comprobar si la han retomado a estas alturas, cuando se cumplen seis meses de la crisis provocada por la listeria. Como adelanto, la mayoría ha recuperado esta receta animados por sus propios clientes, que ya la piden sin miedo y, los que no, consideran recuperarla pronto. De entre todos, también hay valientes que la han ofrecido sin interrupciones como Benjamín Martín o La Flor de mi Viña, cuya clientela fiel conocía que la ofrecen de elaboración propia. O la Cervecería Cardenal, que tiene la mechada como producto estrella para acompañar la cerveza junto a los chicharrones.

A Casa Palacios (Porvenir, 4) el brote  afectó directamente porque compraban de la marca «La Mechá». «Comprobaron el número de lotes y no teníamos ninguno contaminado pero nos retiraron toda la mercancía», explica Javi. Los clientes directamente dejaron de pedirla y el cambio se notó de manera drástica porque la servían tanto en tapas como en montaditos y para la venta al público. «Pero se afrontó y ya lo hemos dejado el problema atrás», recuerda. Desde enero la ofrecen de nuevo en esta abacería, confiando en una nueva empresa, y se vende bien. De nuevo, con venta al público, en tapas, montaditos, panes de la casa, bocadillos o en el desayuno. «Es una estrella de la casa junto al lomo al Jerez», confiesa Javi tras la barra sin dejar de atender a los clientes.

En El Coli (Padre Campelo, 4) no podemos encontrar la carne mechada en su carta ni en ninguna de las pizarras de la pared, aunque tenía buena fama. A veces la hacían ellos mismos en cocina y otras la compraban a José Cabo. No era una de las tapas estrellas de este bar de los alrededores de la Avenida San Francisco Javier, más conocido por sus boquerones en adobo y los caracoles, aunque se vendía bastante. Pero el miedo a la listeriosis hizo que los clientes dejaran de pedirla hasta el punto que se vieron obligados a retirarla. «Nada más que empiecen a preguntar por ella de nuevo, la recuperaremos», asegura Antonio, quien reconoce que es algo que ocurrirá pronto porque «el miedo se está yendo».

Algo parecido ocurre en Cervecería Arturo (calle Séptimo Día, 12) en Sevilla Este. Aquí golpeó con fuerza y se vieron obligados a dejar de ofrecerla. «Nosotros dábamos jamón mechado, y gustaba mucho, pero se dejó de pedir». Ahora, más de medio año después, Arturo cavila volver a meter mechada en su cervecería. «No creo que tardemos en vender de nuevo carne mechada porque semanalmente unos diez o doce clientes preguntan por ella», concluye.

David, propietario de Bendita Bodeguita (calle Asunción, 49) decidió «quitar de la carta la carne mechada cuando empezó todo el movimiento, por curarnos en salud», explica a GURMÉ Sevilla. Bendita Bodeguita es una abacería sencilla con una buena selección de conservas, quesos, y embutidos. Así las cosas, aquí la carne mechada tiene un lugar destacado. «Los clientes volvieron a pedirla al cabo de un mes desde que cesaron los casos de intoxicaciones», y volvió a las mesas altas de esta terraza de Los Remedios. La sirven sobre pan tostado y una base de patatas fritas.

El montadito de la casa, con carne mechada, jamón y salmorejo, siempre ha sido lo más pedido en el Bar Guadiana (Guadiana, 29) junto al de bacalao y pimientos asados. «No nos afectaba directamente el caso porque nosotros lo adquiríamos de la empresa José Cabo, pero el miedo hizo que nadie se arriesgara», explica Carlos. Así que lo retiraron. Pero poco a poco la clientela fue preguntando de nuevo por el famoso emparedado hasta que en enero se animaron a servirlo de nuevo, tal y como lo hacían antes. «Está como sugerencia, no lo tenemos en carta aún pero otra vez es lo más pedido», explica. Aunque todavía en este bar cercano a la calle Feria la carne mechada no se sirve con el mismo volumen que antes de esta crisis, la normalidad está llegando. Y llegará a esta establecimiento ducho en chacinas, ensaladilla o sus huevos rellenos. Pero lo principal ahora es recuperarse del fallecimiento del alma máter, Paco, cuyos clientes siempre tendrán en mente.

En Benjamín Martín (Cruz, 13) aseguran que llevan dos o tres meses sirviendo la misma cantidad que carne mechada que antes del brote de listeriosis. Fueron unos quince días lo que se paralizó la venta, pero poco a poco la gente volvió a confiar. Ellos preparan la mechada casi a diario, y, de hecho, GURMÉ ya entró en cocina para presenciar cómo la preparan. «De hecho nunca la dejamos de hacer y quienes nos conocen nos la seguían pidiendo», indica Benjamín. Y es que en esta esquina de El Porvenir esta tapa es una de las estrellas de la taberna. En desayunos también es fuerte, y con ella preparan unos bocadillos espectaculares.

También es casera la mechada de El Bosque (Luis Montoto, 85), auténtica insignia del local. La preparan los padres de Antonio para servirla en montaditos. «Estuvimos un mes y medio sin ponerla, y prácticamente ningún cliente la demandó», recuerda éste. Pero una vez que la recuperaron la normalidad llegó pronto, y el comensal la pidió de nuevo sin ningún comentario, como si nada hubiera ocurrido. «Realmente el público nos conoce, sabe que es casera», aporta. Prácticamente todo es elaborado desde cero en cocina, además de sus montaditos, destacan las espinacas con garbanzos, la lasaña, la musaca, las patatas bravas o el pescado frito.

¿Y cómo se vivió en el Bar Arco? GURMÉ también se acerca a la calle San Luis, 138, junto a la muralla de La Macarena, donde atiende Israel. «Yo no tuve problema con la carne mechada, pero la tuve que quitar igualmente porque nadie la quería», bromea. Aquí lo que priman son los guisos caseros y tapas sevillanas como la ensaladilla rusa, los huevos rellenos, los panes o la tortilla de patatas. «La última partida de carne mechada se estropeó y aunque la tapa aún sigue luciendo en la pizarra la gente no pregunta por ella», insiste.

Varios meses sin mechada ha estado asimismo la trianera Bodega Vargas (Rodrigo de Triana, 8). «Desde que salió la noticia en los medios dejó de venderse. Tanto que terminamos tirando a la basura bastantes cantidades y decicimos anular de la carta la tosta y los dos montaditos con mechada que siempre hemos tenido», cuenta Enrique, el propietario. Tras la Navidad, la clientela empezó a animarse y a pedir de nuevo carne mechada, con lo que volvió y a día de hoy, se puede hablar de «normalidad en las ventas», apunta. En Bodega Vargas se puede degustar carne mechada en montadito con aceite o con queso viejo y pimiento rojo. También en una tosta con salmorejo.

Diferente es el caso de Cervecería Cardenal. «Nunca la hemos retirado», confiesa Manuel Lorenzo. «Al principio, como es normal, la gente no lo pedía, pero poco a poco se ha vuelto a la normalidad». Aquí la carne mechada es la estrella, con permiso de los chicharrones. Se vende en tapitas, en montaditos o en pan de pueblo con salmorejo y aceite.

Tampoco ha salido de las comandas en La Flor de mi VIña (José de Velilla,7), el último negocio consultado en estas líneas. Bibiario, que atiende a GURMÉ, expresa que la carne mechada se ha vendido siempre muchísmo y aunque aquí no se ha quitado de la carta, se notó bastante que bajaron las ventas». La carne mechada de La Flor de mi Viña es casera, de elaboración propia. Tras dos o tres meses bajos, la tapa ha vuelto a coger fuerza y se sirve tanto en montaditos como en tostadas para el desayuno.