Bar Los Palacios: «Comer sin correr»

«Yo simplemente digo que no me he comido un menudo mejor que el de esta casa. Y algunos han caído ya»
Lo que le ha entrado a la gente en Sevilla con el deporte. El día que no hay una carrera de algo hay dos. Que si de bicicletas, que si de patines… Y si son de correr no les digo nada: maratón y media maratón, como las raciones. ¡Niño, ponme media de maratón!
Sevilla entera cortada que los que somos como el niño de Gandía, (‘opaíto’, no vaya a da carrera al nene), ni para delante ni para atrás podemos ir; sí, los que tenemos menos carreras que un director general de la Junta. Con lo bien que se tiene que correr el maratón por esa recta de Los Palacios hasta el Torbiscal…
Por cierto, hablando de Los Palacios, hoy traemos aquí un clásico que no por serlo deja de ser menos reseñable. Este bar también es conocido como “el de las dos hermanas”, no por el pueblo sino por las hijas de su fundador, Domingo Calvo, que tanta gloria tenga como nos ha dejado en manos de Margari y María del Mar. Uno es poco aficionado a esos elogios grandilocuentes y pretenciosos de algunos cuando dicen que tal tapa es “la mejor de Sevilla”. Yo simplemente digo que no me he comido un menudo mejor que el de esta casa. Y algunos han caído ya. Los labios sellados por la miel de su guiso, el entripado cortado exacto -ni muy grande ni muy chico-, el toque de pique justo; sin hacerte la cama con una cama de papas fritas escondidas debajo… Tampoco recuerdo unas manitas de cerdo tan exactas de cochura y gelatina. Hablando de manitas, hay que decir que el bar está en Heliópolis, en la barriada Pedro Salvador…
Quizás, más que de un bar estemos hablando de una casa de comidas caseras, sobre todo porque tiene una oferta de plato del día con sopa de picadillo , cocidos , estofados de lentejas o pisto con huevo , por ejemplo. No se pierdan sus riñones Palacios ni su cola de toro ni por supuesto su carne con tomate . Todo servido con pan de bollo para mojar de pico a pico.
Si tienen sitio en el cuerpo háganle hueco al flamenquín casero , al excelente montadito de carne mechá con manteca colorá , al pollito en salsa o a sus hogareñas croquetas de pollo . Y si usted observa la vigilia, tienen unas espinacas con garbanzos que dan la hora.
Una última cosa: no den calor con las prisas ni achuchen a las hermanas, que lo bueno lleva su tiempo y, correr y comer, no casan bien. Y si tiene usted mucha prisa, vaya corriendo a un ‘burrikin’ o a un ‘maldona’ cercano.
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