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Ramoní, un toque de balón increíble en el Sevilla de los 50

Actualizado 01/07/2001 - 02:46:49
Nos vemos en Utrera . Habíamos quedado citados en la «Peña Bética», no porque Ramoní se haya cambiado de colores, porque sus dos pasiones son Melilla y Sevilla, sino porque allí nos emplazó un común amigo, Carlos Corral Torres, noventa años béticos, para recordar aquel Sevilla de los cincuenta.
— –Nací el seis de febrero de 1928 en Melilla, en el Barrio Real y muy agradecido de haber nacido allí porque Melilla es maravillosa y Melilla es lo que más quiero. Antes de llegar al Sevilla jugué en el equipo de mi barrio, de ahí al Marina melillense y de ahí al Melilla,Yo era sopletista y lampistero de radiadores de coches en La Valenciana de Melilla. Me fichó el Atlético de Tetuán, cuyo presidente era don Julio Parres. Llegué al Sevilla en la temporada 48-49 porque Pepe Brand, gran persona y futbolista, fue a verme a La Línea.
– Llegas a un Sevilla de...
.– Ojalá que ahora tuviera el Sevilla este equipo: Bustos, Guillamón, Campanal, Valero: Alconero y Enrique; Oñoro, Arza, Araujo, Domenech y Campos. Después pasé yo a la línea media, Alconero de lateral derecho y Guillamón de izquierdo. Esos futbolistas que estoy nombrando eran íntegros sin despreciar a los que hoy juegan; eran grandes futbolistas y la prueba es que, a medida que ha pasado el tiempo, le han dado todavía más categoría.
– Viniste al Sevilla en la época de Helenio Herrera.
– No. Él fue, Helenio Herrera, el que vino al Sevilla de mi época. Yo ya era futbolista. Él estuvo en el Valladolid y yo, cuando fui con el Sevilla, le metimos cinco a cero, cuando estaban los hermanos Lesmes. Y eso le hizo mucho daño. Yo hice unas manifestaciones y este hombre, al que respeto porque está muerto, la tomó conmigo. Pero no quiero comentar nada más porque, como te digo, esta persona ya no está y merece todos mis respetos.
– ¿Cuántos años estuviste en el Sevilla?
– Diez años. Y después me fui al Granada; y del Granada, al Málaga. El Sevilla, al morir don Ramón Sánchez-Pizjuán, ya no era el Sevilla.
– ¿Cómo era don Ramón?
– Como persona, una gran persona, como profesional, un gran abogado y como presidente un gran presidente. Y hombre, la dirección de un club, cuando quien está no se lleva el dinero, marcha fenómeno. Y en el Sevilla el que mandaba era él.
– ¿Cual fue tu primer sueldo?
– Ochocientas pesetas al mes. En el Tetuán ganaba trescientas. Y de ficha, ochenta mil pesetas. Era de los que más ganaba.
– ¿De quién aprendiste en el Sevilla?
– De Andrés Mateo Vilches. Y la honradez de Alconero. Aquí hubo gente que me dieron mucha vida.
– Sobresalías por tu clase,
– Es que me gustaba el fútbol técnico y aprendía de la gente que lo sabía hacer. Eso en el campo hay que demostrarlo. Unas veces te sale y otras no. Pero lo mío no era pegar patadas, que es lo que yo le decía a Helenio Herrera, que yo era como era y que no iba a cambiar. Porque yo tenía a Campanal que era de fuerza y yo de clase. No me ponía, pero hubo momentos en que la grada, cuando llevaba dos domingos sin jugar, preguntaba que dónde estaba Ramoní. Patadas no he podido dar nunca. A mí me han dado por todos lados. Tengo los pies rotosy una cojera de la pierna rota. Y te puedo decir una cosa: Aún jugando mal, era una ayuda para los demás.
– Se habla mucho de Juan Arza. ¿Cómo lo veía Ramoní?
– Un buen futbolista. Habilidoso. Fácil de gol. Era un hombre de ataque, metido en el área. Así lo he reconocido siempre. Ahora, en estos tiempos, en que se juega atrás, Arza, en la media punta era muy bueno, pero había un jugador, Domenech, que lo buscaba todo y después había un medio volante, que era yo, que lo fabricaba también y otro destructivo y atrás había un Guillamón que cuando cogía el carril, como se dice ahora, era imparable y Campanal era un cerrojo. Valero también funcionó muy bien. El equipo tenía mucha compensación. Eso es difícilverlo ahora. Un gran equipo. Y una directiva en la que sólo mandaba el presidente y el entrenador que mandaba en el campo. Eso es muy importante.
– Tú, como medio volante, ¿marcabas o te marcaban?
– A mí tenían que marcarme. Salía en mi casa y a mí me salía un bicho pegándome patadas. Marqué pocas veces. Recuerdo que vino el Honved de Budapest a un amistoso, que traía un montón de figuras tremendas y le metimos un montón de goles y me tuvieron que marcar. Allí venían Kocsis o Czíbor que eran tremendos. Cuando me hablan del Barcelona de ahora, todos los que han venido de Holanda son rateros del fútbol, como el que los trajo, el entrenador. Los buenos futbolistas, los locales.Con los extranjeros que había entonces había que echarse a temblar.
– ¿Quién el mejor del Sevilla?
– Para mí, técnicamente, como Andrés Mateo Vilches, ninguno.
– ¿Sigues yendo al fútbol?
– Tengo más carnés que dinero, –de exjugador, de internacional, de todo– pero un día me pusieron pegas y, desde entonces, no he vuelto. Hace poco me llamaron porque se está haciendo la agrupación de futbolistas veteranos en el Sevilla, pero yo no voy a ir porque creo que no encajo allí. Respeto lo que hagan los demás, pero cada uno es como es.
– Tú coincidiste con Pepillo, aquel que después fichó el Madrid...
– Hombre, claro. Es mi paisano. Lo recomendé yo. José García Castro. Le llamaba el Canijo. Como futbolista, dentro del área, lo que no hay. Era una anguila.Un driblador prodigioso.
– Fuiste internacional.
– Cuatro veces. En aquellos tiempo era difícil. Coincidí allí, claro, con los mejores de esa época y yo era un llevabalones por el respeto que se le tenía a los mayores, hablándole de usted y me ayudaban. Hice mucha amistad con Puchades, Pasieguito y Ramallets.
– ¿El mejor del mundo?
– Con muchas virtudes, un tal Moll que vino al Coruña. El mejor, Di Stéfano, pero cuando vino con el Millonarios. Luchador y técnico. El Millonarios tenía un equipazo. Por cierto, que jugaron en Sevilla y les empatamos cero-cero. Di Stéfano trataba muy mal a los contrarios y estos iban en busca de él. Puskas también era también un buen futbolista.
– Contra el Betis jugaste muy poco pues en tu época era de Segunda...
– Jugué contra él cuando estaba en el Atlético de Tetuán, en Segunda. Y cuando se hacían selecciones mixtas en Sevilla y Betis sí jugué con muchos jugadores del Betis, claro.
– ¿Antes había tanta preparación física como ahora?
– Lo que a mí me da vergüenza es escuchar muchas veces que dicen que la preparación física de ahora es muy buena. ¿Qué pasa? ¿Que antes entrenábamos encima de los caballos?Siempre fui esclavo de mi preparación. ¿Los demás? No lo sé. Pero a algunos le hubiese venido mejor, más que correr, tocar la pelota, que también se puede aprender.El futbolista tiene que correr a su tiempo, no a destiempo. Había dos clases de futbolistas y las dos importantes para un equipo. Uno, como Alconero, que te podía dar una patada hasta bajándote del tren y otro, Andrés Mateo, que te quitaba la pelota y ni te enterabas.Bueno, pues los dos eran grandes futbolistas. ¿Qué ganarían ahora dos jugadores así? ¿Y Antúnez de central? ¿Y los dineros de hoy? Un robo.
— Había entonces primas a terceros?
— Se hablabapero, si te cogían, podían meterte en la cárcel. Hoy te roban la cartera y no pasa nada.
— El Sevilla...
— Cuando murió Don Ramón, todo se acabó.
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