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El arte y la tragedia han teñido por igual, durante cincuenta años, la saga de los Farruco

Actualizado 01/10/2005 - 04:52:19

El ya lejano 1952 se inauguraba en Sevilla el legendario tablao flamenco Cortijo «El Guajiro», situadoentre lo que hoy son avenida de la República Argentina y calle Salado; y en el elencode los primeros tiempos del local, una importante nómina de artistas, entre los que se encontraban el bailaor Antonio Montoya Flores «El Farruco» y su joven esposa, Pastora Amaya, que cantaba y bailaba.

Y felices por la alegría de contar con un buen trabajo y un lugar donde poder expresar su arte, Antonio y Pastora no se podían imaginar que pronto, muy pronto, la tragedia se iba a cernir sobre sus cabezas, iniciándose así una serie de sucesos tristes y luctuosos, que década tras década, hasta el momento, han ido tiñendoa la saga de los Farruco, tanta tragedia queni siquieraLorca hubiese sido capaz de imaginar y plasmar en su grandioso verbo; tanta tragedia como tanto ha sido elarte que ha atesorado, pues, indudablemente, esta familia que artísticamente se inicia con Antonio Montoya, fallecido a los 64 años en diciembre de 1997, ha tenido el arte como santo,seña yforma de vida, una forma de vida que el patriarca, Farruco, fue inculcando a todos sus miembros, que sin solución de continuidad la han ido desarrollando sus existencias inmersos en los más estrictos cánones de las ancestrales leyes gitanas.

Ymeses después de esta inauguración del «Guajiro», en una de aquellas troupes que Antonio Pulpón organizaba, Pastora Amaya, que sustituyó a última hora a Matilde Coral, murió en un trágico accidente cuando, de regreso a Sevilla tras una actuación, el automóvil en el viajaba fue arrollado por el tren en el paso a nivel de Los Santos de Maimona. Y de ese matrimonio Antonio-Pastora, quedó en el mundo una hija, Pastorita, que se casó con el guitarrista El Rete, aunque Farruco, que fue hombre que amó mucho, se unió posteriormente a la cantaora malagueña Enriqueta Reyes «La Repompa» quien, una vez deshecha la unión, falleció de peritonitis -nuevamente la tragedia unida al mismo sobrenombre- en 1959, a la temprana edad de 22 años.

Pero Farruco volvió a unirse maritalmente, y de esta nueva unión nacieron, entre otros, sus hijos los bailaores Juan Antonio Montoya «Farruquito» (el primero con ese sobrenombre), Pilar «La Faraona» y Rosario «La Farruca», a los que también la Parca ha llamado, visitado o rozado en algún momento de sus existencias. Porque una negra noche invernal de 1974, el primer Farruquito y su cuñado El Rete llevaron nuevamente la tragedia al hogar familiar, pues ambos se mataron cuando en Brenes se estrelló la motocicleta que el primero, que tenía 18 años, conducía. De otro lado, la casa de Pilar, años ha,tampoco se vio exenta de pesares debido a un suceso, al que cuentan que fue ajeno el involucrado, mientras que Rosario se casó con el cantaor Juan Fernández «El Moreno», quien en plena juventud, pues tenía 38 años, y estando actuandoen Argentina, sufrió sobre el escenario un derrame cerebralel 1 de marzo del 2001- la tragedia golpeando de nuevo a los Farruco-,a consecuencia del que falleció.

Y fruto del matrimonio Juan-Pilar es Juan Manuel Fernández Montoya «Farruquito» (el segundo en la familia con dicho sobrenombre), causante del atropello mortal de Benjamín Olalla, por el que ha sido juzgado y condenado.

Cincuenta años por tanto, de arte y tragedia; esperemos que continúe el arte, pero que cese ya la tragedia.

jlmontoya@abc.es
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