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Luz para el ¿gran? Puerto Triana

Después de siete años de negociaciones, huidas de capital, polémica entre administraciones, faltas de decisión política y pugna de intereses... la demolición del Pabellón quemado de la Expo supone el primer paso adelante del proyecto más polémico para la isla de la Cartuja

Actualizado 01/12/2005 - 09:43:55

TEXTO: J. J. B.

Elalcalde de Sevilla, que presidió ayer la comisión ejecutiva de Urbanismo en la que se concedió licencia para la demolición del Pabellón de los Descubrimientos, se mostraba ayer optimista al señalar que este derribo supone el primer paso para el «gran proyecto Puerto Triana», una polémica operación urbanística fraguada en 1999, siendo alcaldesa de la ciudad Soledad Becerril y que ha permanecido bloqueado, sujeto a innumerables avatares, en su mayoría políticos, desde entonces.

Fue en mayo de 1999 cuando el Ayuntamiento de Sevilla aprobó el convenio entre el Ayuntamiento, la dirección general de Patrimonio de la Junta, la sociedad Puerto Triana y Agesa, -sociedad estatal encargada de la gestión de los activos de la Expo- para desarrollar un proyecto urbanístico en la zona sur de la Isla de la Cartuja. Originalmente proponía edificar un centro comercial y de ocio de casi 73.000 metros cuadrados, 15.000 metros cuadrados de oficinas y hotel, y otros 25.000 para equipamientos públicos, amén del acondicionamientos de 181.579 metros cuadrados de espacios públicos.

Aquel proyecto original interesó a la multinacional canadiense TrizecHahn que proyectaba emplear 16.000 millones de las antiguas pesetas en la tematización de este espacio lúdico como «meca europea del cine».

La protesta del artista Eduardo Arroyo, autor de los deshollinadores que cubrieron el Pabellón de los Descubrimientos, cuando demandó a Agesa tras acordarse la demolición del edificio no iba a ser el único escollo del proyecto. La multinacional canadiense lo abandonaba ante la pasividad de la administración pública en marzo de 2000. Para entonces ni siquiera se había resuelto la venta formal de los terrenos por parte de Agesa a los promotores.

En su deseo de hacer de Puerto Triana un hito arquitectónico a la vez que comercial de la ciudad, los inversores encargaron el proyecto al arquitecto Ricardo Bofill. El diseño inicial de Puerto Triana, unido al río con un pequeño puerto deportivo, daba paso a otro más integrado en la trama urbana de la Cartuja con un hito reconocible en una torre elevada acristalada, desde entonces denominada «torre Boffill».

Todo parecía encauzado para que el proyecto saliera adelante. El Ayuntamiento tenía, no obstante, que aprobar una modificación puntual al PGOU en vigor. La negativa de la Junta de Andalucía -que también tenía intereses urbanísticos en la zona - a aceptar este trámite significó el primer gran golpe al proyecto.

Ya con la primera Corporación de Sánchez Monteseirín y con el PA gestionando Urbanismo, las cajas de ahorro anunciaban su intención de trasladar a Puerto Triana la sede de la futura Caja Única. El anuncio vino a marcar nuevas diferencias políticas en torno al proyecto, que quedaba al albur de la inestable relación política con las entidades financieras, de las diferencias internas entre socios de gobierno municipal y las del Ayuntamiento con la Consejería de Obras Públicas.

Urbanismo daba por roto el «consenso institucional» de Puerto Triana en febrero de 2001, poco antes de que la Consejería de Cultura echara más tierra encima del proyecto.

Se intentó una nueva tramitación sin éxito cuando en el escenario accionarial entró otra multinacional, la holandesa Rodamco, dedicada a la gestión de grandes centros comerciales,que asumió el control de la sociedad para abandonarla en agosto de 2003 después de que la una rebajara la edificabilidad comecial de 73.000 a 48.000 metros cuadrados, y que fueran infrustuosos los intentos de mediación de José Rodríguez de la Borbolla y otra modificación del proyecto tramitada por el Ayuntamiento. Rodamco trasladó su inversión a Valencia.

Con la actual Corporación se propiciaba la salida del capital privado de la sociedad, que se impuso como condición por IU para que el proyecto liderado ya totalmente por las cajas de ahorro y tramitado en la revisión del nuevo PGOU, saliera adelante.

Con la aprobación del PGOU se dará vía libre a un proyecto bien distinto al original, que consistirá principalmente en una torre de oficinas (68.000 metros cuadrados) con algunos usos comerciales y la nueva sede de la Gerencia deUrbanismo y la Empesa Municipal de la Vivienda (Emvisesa) (12.000 metros) que se edificarán en el solar que deje libre el Pabellón de los Descubrimientos.

Para dar contenido al espacio se incorpora el Pabellón de la Navegación -una pieza de intercambio poco codiciada a pesar de su importancia que promotores y Ayuntamiento se han ido pasando durante estos años mientras ha permanecido cerrado-. Tendrá uso museístico tras un acuerdo de Agesa con las cajas, que aportarán 600.000 euros para sumantenimiento. Aunque todo indica que Puerto Triana puede seguir cambiando.
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