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Fallece a los 81 años Manuel Guzmán Bejarano, el último gran tallista del siglo XX

El artista trianero murió en la tarde del 31 de diciembre, y sus restos mortales serán incinerados hoy, a las once y media, en el cementerio de San Fernando

Actualizado 02/01/2003 - 00:08:19
Manuel Guzmán Bejarano. ABC
Manuel Guzmán Bejarano. ABC
SEVILLA. En la tarde del pasado día 31 de diciembre de 2002 falleció en Sevilla Manuel Guzmán Bejarano, uno de los grandes tallistas que ha dado el siglo XX en cuanto a carpintería religiosa y autor de importantes y trascendentales pasos para la Semana Santa sevillana y de otras provincias andaluzas, además de innumerables obras para el resto de España. Igualmente, Guzmán Bejarano fue un consumado artista en el diseño y realización de retablos.
Su hijo, Manuel Guzmán Fernández, que lleva ya muchos años trabajando junto a su padre y continuando con la saga que iniciara Lorenzo Guzmán, padre de Guzmán Bejarano, refirió a ABC que a pesar de la edad que tenía el maestro -como todos en el mundo de las cofradías le llamaban- se encontraba bien de salud y que la muerte se produjo de manera repentina, «casi sin darse cuenta, estando prácticamente dormido, por lo que gracias a Dios no ha sentido nada. De todas formas, es una gran pérdida no sólo para nosotros, su familia, sino para el mundo de las cofradías en general, a las que dedicó toda su vida y trabajo».
Manuel Guzmán Bejarano había nacido en el barrio de Triana el 2 de agosto de 1921. Fue su padre, Lorenzo, que era marmolista, quien le introdujo en esta profesión.
Según la biografía que recoge «La Pasión Digital», entró en 1937 en el taller de Castillo Lastrucci, compartiendo conocimientos con personas de la relevancia de José García Páez y Luis Jiménez Espinosa. Precisamente con este último montó un taller para, posteriormente, independizarse, fundar su propio taller y comenzar a crear auténticas obras maestras. A partir de entonces, su prolífica obra le llevó a ser considerado como uno de los grandes maestros de la talla no sólo en el siglo XX, sino también en este nueva centuria, ya su última obra es el paso de misterio de la Hermandad de San Gonzalo, una obra extraordinariamente fascinante donde el maestro dio rienda suelta a su singular forma de entender la madera, consiguiendo hacer que la canasta y los respiraderos parecieran estar prácticamente en el aire. Su obra póstuma ha sido el dibujo para el retablo del Cristo de las Tres Caídas, de la Esperanza de Triana.
Guzmán Bejarano era hermano de San Gonzalo, Cachorro, la Estrella, Museo y Esperanza de Triana. Viudo de María Fernández Ramos, tenía dos hijos, María de los Angeles y Manuel, este último continuador de su trabajo.
A las diez y media de la mañana de hoy se celebrará una misa en el Tanatorio de la SE-30 y a las once y media, sus restos serán incinerados en el cementerio de San Fernando.
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