Cordoba

Hemeroteca > 02/11/2008 > 

La sombra de Noreña

POR RAFAEL A. AGUILARCÓRDOBA. Juan Ordóñez fue el último empleado que entró a trabajar en la Seguridad Social antes de cumplir los 18 años. En 1957, los responsables del organismo público decidieron

Actualizado 02/11/2008 - 03:36:58
POR RAFAEL A. AGUILAR
CÓRDOBA. Juan Ordóñez fue el último empleado que entró a trabajar en la Seguridad Social antes de cumplir los 18 años. En 1957, los responsables del organismo público decidieron que la mayoría de edad era necesaria para formar parte de su plantilla, pero para entonces Juan, con apenas 17 años, era todo un veterano de la residencia Teniente Coronel Noreña. Y eso que acababa de abrir sus puertas en marzo de ese año.
Juan, que hoy es casi un septuagenario y se jubiló hace tres temporadas, llegó a Noreña antes de que se inaugurase. «Bueno, es una forma de hablar, porque la verdad es que la residencia nunca llegó a inaugurarse formalmente», bromea este hombre a quien todo el mundo conocía como Juani. «Se rumoreaba que iba a venir el Generalísimo, pero nada, casi hubo que esperar a que viniera Doña Sofía, pero para abrir oficialmente el Reina Sofía tantos años después».
Juan no sólo trabajaba en Noreña, primero como montador de las instalaciones y después como asistente, ascensorista y celador, sino que es que vivía allí. «Mi padre era el jefe de personal y le dieron una casa en la residencia, para que siempre estuviera disponible», recuerda.
«La residencia fue un bombazo en Córdoba: fue la primera grande que había en la ciudad, acostumbrada como estaba a la pequeña que había en el número 18 de la calle Cruz Conde». Aquellas instalaciones del Centro apenas contaban con veinticinco camas, mientras que Noreña nació con trescientas cincuenta.
«Con el tiempo, llegó a contar con cuatrocientas», puntualiza el pediatra Felipe Toledo, nacido en 1932, uno de los primeros médicos residentes (hoy los conocemos como MIR) que se incorporó al complejo sanitario derruido hace ahora cuatro años y después de dos décadas y media sin funcionar.
«En ese hospital había una gran humanidad, una gran unión entre todos cuantos trabajábamos allí, y ese espíritu le dio prestigio, que con el tiempo derivó en el Reina Sofía», suscribe el doctor. Toledo cruzó por primera vez la puerta de la residencia del entonces extremo urbano de Poniente en 1963. «Yo quise entrar en Pediatría, que era mi especialidad, pero no conseguí plaza en ese momento, así que me dediqué por un tiempo a labores quirúrgicas». El «staff» facultativo estaba compuesto en esos momentos, mediados de los años sesenta, por unos cien doctores, y Toledo cita de memoria a muchos de sus compañeros de los que guarda un recuerdo imborrable. Manuel Gavilán, Eladio García (que ocuparía con los años la presidencia del Colegio de Médicos), Juan Adame, Manuel Ruiz, María Teresa Mateo, Domingo García Pérez. Este último fue el jefe de Felipe Toledo en su etapa postrera en Noreña, entre 1971 y 1975, cuando se cerró para ceder el testigo al Hospital Reina Sofía.
«García Pérez estaba al frente de la unidad de Pediatría, en la que yo me integré finalmente y que marcó un antes y un después en la atención a los niños en Córdoba», subraya Toledo, que conoció los ocho quirófanos de Noreña, sus salas de cura de Urgencias, así como los servicios con los que contaba. Eran éstos: Cirugía, Traumatología, Oftalmología, Urología, Odontología, Anestesia, Otorrinolaringología, Radiología y Laboratorio.
Diez monjas amas de llaves
Para el funcionamiento de todos ellos era imprescindible el servicio religioso de Noreña. Y no sólo para calmar el espíritu de los enfermos con más incertidumbre. Porque las diez monjas que residían en el hospital tenían las llaves de todos los servicios, incluidos los quirófanos. Lo recuerda con cariño Felipe Toledo: «Si no estaban los médicos y había que entrar en alguna estancia, se recurría a ellas, a las monjas, que llegaban siempre pronto con las llaves». Las religiosas ocupaban, además, los puestos de enfermeras jefas.
Las tiene en su memoria Juan Ordóñez «Juani», como tantas otras vivencias del recinto sanitario desaparecido, en cuyo solar la Junta de Andalucía comenzó a finales del pasado mes de septiembre a construir un centro de alta resolución. Algunas de esas experiencias le cambiaron la vida. Para bien. «En Noreña conocí a mi mujer, con la que me casé en 1964: fue entonces cuando dejé de vivir allí». La esposa de Juani sólo trabajó en el hospital tres meses. Tiempo de sobra para que se enamorasen. Ella era pinche, él ya celador, primero de tercera y después de primera categoría.
Juani progreso en Noreña tan pronto como sus superiores percibieron cómo se entregaba a su dedicación profesional. Con José Navarro Carretero formó un equipo de primera clase, tanto que la eficiencia con la que trabajaban se convirtió en un ejemplo en todo el hospital. «Yo conocía a Juani porque los dos estábamos en una formación de atletismo, y cuando me trasladaron de la residencia quirúrgica de Cruz Conde al almacén de Noreña, me hacía falta alguien que me ayudara, así que me acordé de él, que era celador».
Almacén sanitario provincial
Juan y José se convirtieron en un binomio clave para el funcionamiento de la residencia y de todo el sistema público sanitario de la provincia. «El nuestro era el almacén provincial de sábanas, de material de cocina, de suministros para los quirófanos y para las salas de cura: gestionábamos al año en torno a quince millones de las pesetas de entonces, que se dice pronto». La pareja de intendencia encontraba tiempo, no obstante, para hacer cada año de Reyes Magos para los pacientes de menos edad y comprar los regalos para cada uno de ellos.
«La relación que tuvimos Juan y yo -añade José- da muestras de la hermandad tan grande que se vivió en esos muros en los que tanta gente sanó». Hace cuatro años, las máquinas deglutieron dos décadas de la historia de la ciudad. Ahora, otras se emplean en los trabajos preliminares para la construcción de un centro sanitario de alta tecnología. Qué historias no albergará con el tiempo ese edificio naciente.
Búsquedas relacionadas
  • Compartir
  • mas
  • Imprimir
publicidad
PUBLICIDAD
Lo ?ltimo...

Copyright © ABC Periódico Electrónico S.L.U.