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El americanista Ramón María Serrera, nuevo académico de la Sevillana de Buenas Letras

ABCSEVILLA. La sede de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras, que dirige Rogelio Reyes Cano, acogió ayer el acto de toma de posesión del catedrático de Historia de América de la Hispalense Ramón

Actualizado 05/06/2006 - 14:49:49
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SEVILLA. La sede de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras, que dirige Rogelio Reyes Cano, acogió ayer el acto de toma de posesión del catedrático de Historia de América de la Hispalense Ramón María Serrera como nuevo académico de número de esta institución. Numeroso público y representantes de las cinco academias sevillanas asistieron a este solemne acto, además de los dos hermanos del nuevo académico, Pedro Luis Serrera, de la Academia de Jurisprusdencia, y José Luis Serrera, de la de Medicina. El presidente del Ateneo, el ex consejero Antonio Pascual y el diputado Adolfo González, tampoco quisieron perderse la ceremonia.
Respeto y admiración
Antes de adentrarse en el contenido de su discurso de ingreso, el profesor Serrera evocó «con respeto y admiración» la memoria de su predecesor en la plaza, Juan Guillén Torralba, canónigo lectoral de la Catedral de Sevilla y director que fue de la Biblioteca Capitular y Colombina de Sevilla. A continuación, tuvo palabras de recuerdo para una serie de personas que han sido decisivas en su vida personal, como sus padres y su hermano Juan Miguel, sin olvidar a «una de las grandes personalidades científicas de esta Academia: el profesor José Antonio Calderón Quijano, maestro de tres generaciones de americanistas sevillanos», ni a Luisa, su esposa.
«Verdi, Sevilla y América» fue el tema que Ramón María Serrera eligió para su intervención al aunar en él su condición de «sevillano, historiador, americanista y melómano». Partiendo de la base de que en la creación literaria y operística romántica el tema español ejerció «siempre una irresistible seducción», Serrera se centró en el caso concreto de Verdi y en cómo convirtió uno de los dramas más representativos del Romanticismo español, «Don Álvaro o la fuerza del sino», del Duque de Rivas, en una singular ópera -«La forza del destino»-, en la que «el escenario sevillano y el trasfondo indiano adquieren un protagonismo decisivo».
El académico señaló que Verdi conoció la obra «gracias a una traducción de Francesco Sanseverino, publicada en Milán en 1850. «Don Álvaro» -añadió- reunía todos los ingredientes para elaborar una obra efectista que pusiera a prueba sus recursos dramáticos». Con libreto del veneciano Francesco María Piave, «La forza del destino» se estrenó el 10 de noviembre de 1862 en San Petersburgo, recibiendo por ella el compositor la máxima distinción rusa: la Imperial y Real Orden de San Estanislao.
La condición mestiza y el origen indiano del protagonista, la relación de la obra con Sevilla y Andalucía, el concepto de honor nobiliario que desencadena la tragedia y el trasfondo histórico del drama, fueron argumentos que el nuevo académico fue desgranando a lo largo de su intervención.
El profesor Serrera se refirió igualmente al encuentro que mantuvieron Verdi y el Duque de Rivas, cuando el primero de ellos se trasladó a Madrid en enero de 1863 para dirigir personalmente en el Real los ensayos de la ópera y cómo el dramaturgo cordobés se lamentó de haber autorizado la adaptación lírica de su obra «por la manipulación que había experimentado su drama en la versión operística».
El estreno madrileño de «La forza» tuvo lugar el 21 de febrero de 1863 en el Teatro Real con la presencia de la reina Isabel II y cosechando un «éxito clamoroso». En este punto, Ramón Serrera habló de las ciudades que el matrimonio Verdi visitó aprovechando su estancia en nuestro país aludiendo, más en detalle, a Córdoba, Jerez, Granada y Sevilla. En la capital hispalense «se alojaron en la antigua Fonda de Londres, emplazamiento del actual Hotel Inglaterra, la misma en la que un año antes se había hospedado el célebre cuentista danés Hans Christian Andersen», apuntó. De los lugares y monumentos sevillanos que pudo conocer, aseguró que la Catedral «deslumbró en grado sumo al compositor», que quedó «hechizado» por la obra de Murillo presente en el Museo y que entró en contacto también con el pintor Manuel Cabral Bejarano.
El estreno de «La forza» en Sevilla
El nuevo académico dedicó la última parte de su disertación al estreno de «La forza del destino» en Sevilla, un acontecimiento que tuvo lugar el 29 de abril de 1876 en el Teatro Cervantes de la calle Amor de Dios. «Pero los aficionados sevillanos de entonces no contemplaron el final de la obra tal como se representó en San Petersburgo y en Madrid. A Verdi -prosiguió- no terminó de convencerle el trágico final del protagonista y por ello quiso rehacer el primitivo texto para ofrecerle una salida más airosa a don Álvaro».
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