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Una biografía reivindica a Manuel Ferrand como articulista y novelista

ANDRÉS GONZÁLEZ-BARBASEVILLA. Hablar de Manuel Ferrand es hablar de un humanista, de un hombre polifacético y generoso que siempre brilló en todas las facetas que desarrolló a lo largo de una corta

Actualizado 07/03/2007 - 13:26:18
José Luis Rodríguez del Corral traza una biografía de Manuel Ferrand en donde además de lo cultural destaca su lado más humano./NIEVES SANZ
José Luis Rodríguez del Corral traza una biografía de Manuel Ferrand en donde además de lo cultural destaca su lado más humano./NIEVES SANZ
Hablar de Manuel Ferrand es hablar de un humanista, de un hombre polifacético y generoso que siempre brilló en todas las facetas que desarrolló a lo largo de una corta pero intensa vida: dibujante, periodista, novelista, ensayista, profesor de Universidad y un largo etcétera. Para reivindicar la figura de este escritor sevillano injustamente tratado por el paso del tiempo, la Fundación José Manuel Lara acaba de publicar la biografía «Memoria y fábula de Manuel Ferrand», del escritor sevillano José Luis Rodríguez del Corral, además de reeditar una de sus novelas más personales, «Quebranto y ventura del caballero Gaiferos».
El contacto de Rodríguez del Corral con el universo de Manuel Ferrand ha sido fundamentalmente a través de su obra, de modo «que a lo largo de varios meses he ido estableciendo con él un diálogo, habiendo tiempo para las risas y para la cordialidad». La originalidad de esta biografía no sólo está en su valor literario, ya que está escrita por un reconocido escritor, sino en el hecho de que acerca al lector a un Manuel Ferrand agitador de la cultura hispalense, pero a la vez aportando una imagen humana del personaje gracias a los testimonios que el autor ha obtenido de sus familiares, amigos y de los alumnos que recibieron clases en Bellas Artes.
Articulista en ABC
En la presentación de esta obra, Rodríguez del Corral llamó la atención sobre la faceta de Manuel Ferrand como articulista de prensa, ya que «es más conocido como novelista porque ganó el Premio Planeta, pero es desconocido como periodista y fue un maestro del artículo, mejor a mi juicio que Umbral y a la altura del maestro Julio Camba». En este sentido, la labor periodística de Manuel Ferrand está indisolublemente unida a ABC de Sevilla, en donde llegó a ser redactor jefe: «Fue quien puso en marcha el archivo de ABC y la página de huecograbado que tanto valor le dio al periódico, además en sus artículos se podía hallar un gran lirismo. Si en vez de ABC de Sevilla hubiera escrito en ABC de Madrid ahora sería un escritor mucho más conocido en toda España».
En la obra de Manuel Ferrand se plasmó notablemente su amor por Sevilla, destacando una visión a veces lírica y otras veces crítica de su propia ciudad. Además de sus artículos y sus novelas -que por lo general estaban ambientadas en Sevilla-, Ferrand escribió tres libros clave para entender esta ciudad: «Calles de Sevilla», «La Naturaleza de Sevilla» y «Gastronomía sevillana». El primero apareció acompañado con fotos del fotógrafo barcelonés Alfredo Viñals, y «es un libro excelente que retrata el pulso de la ciudad a inicios de los años setenta», indica Rodríguez del Corral. «La naturaleza de Sevilla» analiza toda la flora y fauna hispalense, mientras que «Gastronomía sevillana» retrata la labor de Manuel Ferrand como refinado gastrónomo. En esta obra Ferrand diseccionó aquella iconografía de la pintura hispalense que tenía que ver con el mundo de la cocina o de los alimentos.
Un novelista admirable
Aunque Manuel Ferrand había destacado por sus colaboraciones con «La Codorniz», su labor como dibujante o su oficio como periodista, es quizás su faceta de novelista la más recordada. Perteneciente al denominado movimiento de los «narraluces», la obra novelística de este escritor fue relativamente tardía pero fecunda. Se alzó en 1966 con el premio Elisenda de Montcada con su novela «El otro bando», que había presentado Manuel Cerezales -esposo de Carmen Laforet- en secreto después de que el propio Ferrand la hubiera presentado previamente sin éxito en el Premio Nadal de 1965 (había enviado su obra con los capítulos en un orden alterado). Se da la anécdota de que Francisco Umbral fue finalista del Elisenda de Montcada. En 1968 Manuel Ferrand ganó el Premio Planeta con su novela «Con la noche a cuestas». A partir de entonces mantuvo gran amistad con José Manuel Lara, que editaría sus trabajos literarios posteriores.
En el año 1970 Ferrand publicó «La sotana colgada», a la que siguió una de sus obras más personales, «Quebranto y ventura del caballero Gaiferos» (1973). Por fin en 1974 publicó una de sus novelas más aplaudidas, «La forastera». Para Rodríguez del Corral el atractivo de esta obra está «en que es una radiografía de Sevilla hecha con mucha dureza y que luego acaba como una historia de amor entre dos adolescentes».
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