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Antoni Socías (Pintor): «Hay muchos artistas que olvidan lo que es crear para situarse»

POR MARTA CARRASCOEste artista multidisciplinar, participó, entre otras citas relevantes en 1982 en la Bienal Hispanoamericana de México y en 1998 representó a España en la XXIV Bienal Internacional

Actualizado 10/01/2007 - 12:51:18
Antoni Socías, el creador mallorquín ante varias de sus obras en la galería Rafael Ortiz. La muestra se inaugura hoy./RAÚL DOBLADO
Antoni Socías, el creador mallorquín ante varias de sus obras en la galería Rafael Ortiz. La muestra se inaugura hoy./RAÚL DOBLADO
Este artista multidisciplinar, participó, entre otras citas relevantes en 1982 en la Bienal Hispanoamericana de México y en 1998 representó a España en la XXIV Bienal Internacional de Sao Paulo. El creador presenta ahora su exposición en Sevilla con una rotunda reflexión sobre la situación del arte que compara con un desierto, de ahí el título de la muestra.
- ¿Cree usted que el arte es un desierto?
-En este momento sí. Hay algún cactus que está muy bien, pero...para mí es que es retórica pura. La gente no avanza, yo sólo veo lo que se está haciendo como documentalismo y costumbrismo a la antigua usanza pero desconceptualizado. Los conceptos que se usan ahora en el arte son muy pobres, muy simples, aunque estén disfrazados de historias como «modernidad». A veces veo obra de gente importante que no me lleva más allá que un programa de televisión de un lunes por la noche.
-¿Y cómo ha llegado el arte, la creación a este momento?
-Pues no sé, supongo que porque en algún momento todos hemos hecho algo mal, yo me incluyo. En el arte busco un poco más que la simple documentación de temas; busco que detrás haya perturbación, movimientos de cerebros que bullen, que no sólo sea representación como los pintores a la antigua que representaban lo que veían en la calle o en su alrededor.
-¿ Existe cura a esta situación?
- No lo sé. Creo que exijo demasiado, pero me estoy dando cuenta que, sin transmitirlo, todo el mundo tiene un sufrimiento interno que no aflora. Artistas, directores de museos, comisarios, periodistas..., y creo que todo está derivado de esa mecánica loca que nos lleva a todos a rellenar estadillos sin pararnos a pensar si hemos hecho de verdad algo de calidad.
-¿Cree que el arte actual adolece de calidad?
- Creo que sí, además hay muchísimas cosas prescincidibles. Es difícil que todos los artistas sepan qué es lo que quieren proponer. Ser artista es algo de mucho ego y parece que todo lo que hace un artista es oro y no es así, sale un oro de cada veinte.
-Grave contradicción en un país que ha generado tantos centros de arte en los últimos años.
- Mire, hará unos veinticinco años este país se llenó de videoclubs, todo el mundo ponía uno, y después todo el mundo ponía farmacias modernas..., pues ahora ponen museos.
-Usted es de los raros artistas que revisan su obra, e incluso la destruyen.
-Sí, y eso viene porque la vida diaria me llevó a un callejón sin salida, y con la crisis de finales de los 80 y principios de los 90 me quedé sin trabajo. Estaba bloqueado, así que no intenté generar una genialidad, sino que trabajé con las piezas que tenía, las seleccioné y rehice lo que creía tenían energía.
-¿Esa crisis duró mucho?
-Unos años, y cuando me ví apurado como conocía alguna gente y entré a trabajar en Camper. Acabé siendo el director de comunicación. Llevaba un tinglado tan gordo, que cuando empezaron a montar las tiendas en Inglaterra iba tres veces por semana a Londres. Tremendo.
-Y un buen día decidió dejar de ser ejecutivo «agresivo», ¿Cómo lo hizo?.
- Teniendo la cabeza amueblada y controlando. Mi etapa en Camper acabó justo cuando vino la explosión del drama artística que fue en la Bienal de Sao Paulo, donde presenté mi obra. Ahí dije que me iba, y me fui a preparar bien la Bienal y me salió bien. Hasta hoy.
-¿Sus obras están en museos o en colecciones privadas?
-Yo creo que cada vez están en menos sitios. En los últimos años cada vez vendo menos y eso que pienso que estoy en la madurez y me estoy acercando a que lo que yo pretendo y me sale, se acerque bastante. Pero es que yo no lloro nada. La gente se está dando codazos para vender una pieza...y ese no es mi tema. Me quita tanta energía que prefiero dedicarme a hacer otras cosas. Lo que ocurre es que los sistemas industriales o de las empresas, son más dinámicos. No hay que demostrar nada. Tu haces el trabajo bien, y te pagan. Es más sencillo. Los artistas siempre estamos en el punto cero.
- ¿Eso es algo agónico?
-Puede serlo. Tengo amigos que han muerto de angustia. Yo creo que hay muchos artistas que se olvidan de lo que es crear para situarse, y mucho más en España. Aquí hay que llorar mucho para vender cosas y como todo está tan lleno...

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