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María Rosa de Madariaga: «Las tropas del Rif no vinieron a luchar contra los «sin dios», sino a comer»

El humo de sus finísimos cigarrillos de cajetilla blanca apunta cierta dosis de estirpe en su rostro. Porque la sobrina de Salvador de Madariaga no oculta su abolengo, santo y seña de un pasado que le ofrece el conocimiento para escribir como lo hace. La historiadora continúa sus estudios sobre el Rif con un título sugestivo: «Los moros que trajo Franco».

Actualizado 10/06/2002 - 00:25:53
La historiadora María Rosa de Madariaga habló en Sevilla sobre las tropas del Rif que trajo Franco, objeto de su último trabajo de investigación recién publicado. Millán Herce
La historiadora María Rosa de Madariaga habló en Sevilla sobre las tropas del Rif que trajo Franco, objeto de su último trabajo de investigación recién publicado. Millán Herce
SEVILLA. María Rosa de Madariaga habla con parsimonia. Pero lo hace con una seguridad pasmosa, propia de quienes lo saben todo sobre el tema de conversación de ese momento, o al menos son conscientes a las primeras de cambio de que saben mucho más que el que tienen delante. Fuma sin pausa. Dialogar sobre los moros que trajo Franco no es sencillo y hay que buscar la relajación en cualquier elemento. Ahora hay otros moros que no trae el Caudillo, vienen solos en patera. Y más vale no hacer paralelismos políticamente incorrectos.
-Sobre las tropas del Rif que trajo Franco en la Guerra no se ha escrito mucho. ¿Por qué cree usted que esto tiene interés?
-No lo sé. En realidad lo que hago es continuar mis investigaciones anteriores. Desde que publiqué «España y el Rif (Crónica de una historia casi olvidada)» tenía pensado hacer algo sobre este tema. Después de estudiar la penetración colonial de España en Marruecos, tanto económica como militar, y la resistencia de Marruecos, faltaba abordar los años treinta, porque de la misma manera que esas tropas marroquíes lucharon para resistirse, luego lucharon en las líneas franquistas.
-¿Quiere decir que quienes luchan en los campos de batalla no tienen ideología, son simples mercenarios?
-Desde luego es increíble que diez años antes los soldados del Rif habían luchado contra España y luego vinieron a luchar por España. Es curioso. Pero todo tiene una explicación. El Rif es una región pobre que tuvo muy malas cosechas en el 36, por lo que alistarse en el ejército era una manera de ganarse la vida.
-Lo que es capaz de hacer una coyuntura, ¿verdad? Por una vez en la vida españoles y marroquíes, cristianismo e islam, convivieron juntos.
-Franco le dio un carácter a estos alistamientos que favoreció esa actitud. Hubo toda una propaganda que hablaba de hermandad entre españoles y marroquíes, entre el cristianismo y el islam. Durante la colonización se habló de cruzada contra el «infiel», y eso Franco lo transformó en una cruzada contra el ateísmo marxista, es decir, los cristianos y los islámicos contra los «sin dios».
La inmigración, vieja tradición
-¿Utiliza este argumento para unirse a la larga lista de los que piensan que Franco fue un hombre sin escrúpulos?
-No creo que engañase a muchos. Los moros no se creyeron nada de la historia ésta de la cruzada contra los «sin dios». Para ellos todo era mucho más sencilla, alistarse significaba sólo comer. No olvidemos que en Marruecos hay una vieja tradición de emigración.
-Tan vieja y tan actual, ¿no? Sólo han cambiado los formatos de las tropas, porque los moros siguen viniendo a buscarse el pan a España, lo que ocurre es que ahora, según dicen, no conviene dárselo.
-No son comparables los moros aquellos a los de hoy, pero muy en el fondo es cierto que todo es una manera de huir de la miseria. El Rif es una región pobre, entre otras cosas, porque España no hizo nada cuando tuvo que hacerlo. Yo creo que Europa, sobre todo España y Francia, tienen actualmente una gran responsabilidad con el tema de Marruecos.
-No estaría mal que montaran para los inmigrantes la infraestructura que montó Franco para las tropas del Rif...
-Claro. En aquel momento Franco necesitaba de ellos y tuvo que halagarlos. Por eso creó una infraestructura especial: se les trajo personal religioso, matarifes especializados en sacrificar a los animales según los preceptos del islam, orquestas... Incluso se permitieron prostíbulos con prostitutas marroquíes para que ellos se sintieran más a gusto. Pero cuando ya no se les necesitó hubo licenciamientos en masa. Muchos se fueron, y a los que intentaron quedarse se les trató con mano dura, con expulsiones automáticas y encarcelamientos. Fue una utilización a fondo.
-¿Ocurre algo parecido ahora con la mano de obra barata?
-Es posible. Pero es muy contradictorio que los moros aporten la mano de obra que los españoles no quieren y que, al mismo tiempo, haya un rechazo hacia ellos.
-En la Guerra Civil los moros fueron muy crueles. ¿Puede venir de ahí ese rechazo?
-Viene de muy antiguo. Es cierto que en ese momento las tropas estaban acostumbradas a los métodos de la guerra colonial, con acciones crueles y con puro pillaje. Pero no eran los únicos. También lo hacían los legionarios y, además, los jefes de estas tropas del Rif eran españoles, por lo que de ellos provienen las culpas.
-¿Tiene esperanza en que se acaben estos enfrentamientos históricos que han existido entre España y Marruecos?
-Es muy difícil. Es duro mirar al mar desde Algeciras y ver la costa africana, o ponerte en aquel lado y ver Tarifa. ¿Cómo estando tan cerca se puede estar tan lejos?
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