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Aparece muerto un monitor acusado de abusar de un menor en unos campamentos

Los compañeros del fallecido apuntaron que, tras iniciarse la causa, «se le veía muy demacrado y triste»Había sido procesado por, presuntamente, atentar contra la libertad sexual de un menor en unos

Actualizado 10/08/2006 - 09:57:56
RAFA ALCAIDE  Campamentos en los que, supuestamente, tuvieron lugar los abusos
RAFA ALCAIDE Campamentos en los que, supuestamente, tuvieron lugar los abusos
Los compañeros del fallecido apuntaron que, tras iniciarse la causa, «se le veía muy demacrado y triste»
Había sido procesado por, presuntamente, atentar contra la libertad sexual de un menor en unos campamentos durante los meses estivales de 2002 y 2003, cuando trabajó como instructor. Sin embargo, la muerte imprevista de este monitor ha determinado el archivo de la causa. Fuentes cercanas al caso informaron a ABC de que a finales del pasado mes de julio, el cuerpo sin vida del acusado fue encontrado en su domicilio.
Según pudo saber este periódico, el hombre había fallecido unos tres días antes de ser hallado y fue un edema pulmonar de origen cardiogénico (acumulación de líquido en el pulmón relacionado con una anormalidad de la función ventricular izquierda) el que provocó su defunción.
Aún se desconocen las causas que desencadenaron este inesperado final, aunque las mismas fuentes no descartaron que pudiera deberse a un suicidio.
El principio de la causa
Fue el magistrado titular del Juzgado de Instrucción número 2 de Córdoba el que decretó el auto de procesamiento del difunto. El escrito del magistrado relata que el encausado, sin antecedentes penales, actuó como colaborador en los citados campamentos, cuya organización había sido contratada por la Diputación a una empresa de viajes escolares.
El documento explica que el tiempo que el procesado trabajó como instructor, «fue trabando una relación con el niño y, tras ganarse su confianza, por las noches se introducía en la cama del menor, cuando sus compañeros estaban dormidos».
Según el juez, «el inculpado habría conseguido tocar los órganos genitales del pequeño y también le habría introducido su pene en la boca».
La historia se repitió un año más tarde. Al parecer, y según las declaraciones de la propia víctima, «se acostó con el chico y, una noche, tras tocarle, eyaculó en el saco de dormir utilizado por éste».
La denuncia llegó al juzgado después de que el afectado contara lo que había sucedido a sus compañeros que, con posterioridad, se lo comunicaron a otros monitores. Éstos avisaron a sus superiores, que fueron los encargados de informar a la corporación organizadora del campamento. Sin dilación, los padres del menor fueron puestos al corriente de lo que había pasado.
Unas semanas antes de su muerte, el fallecido fue sometido a un reconocimiento psiquiátrico, elaborado por cuatro especialistas, para determinar si presentaba o no alteraciones psicopatológicas que hubiesen alterado sus funciones intelectivas en el momento de los hechos. Según el informe. se encontraba «con bajo estado de ánimo, levemente nervioso. Se aprecian deseos de morir y de suicidio, aunque sin llegar a estructuración autolítica (intenciones reales) en este momento».
Además, añade que, tras abrirse la causa judicial contra él, manifestó que no disfrutaba con nada, que solía llorar con frecuencia y que tenía dificultad para concentrarse y mantener la atención. «Además, refiere dificultad para conciliar el sueño. Piensa en aislarse para que no vuelva a ocurrir «si es que ha ocurrido» lo que pasó con el menor».
Antes de fallecer, manifestó que, de manera frecuente, pensaba en la muerte. «Hace unos dos años, tras irse solo al campo, realizó una gran ingesta de medicamentos, con la intención de suicidarse, pero se arrepintió y se provocó el vómito», asegura el documento médico.
Una de sus compañeras de trabajo llegó a referir a los especialistas que el procesado se había abandonado físicamente. «Ni se afeita y todos ven que está muy dejado. La verdad es que está muy mal, triste y demacrado. No come, no vive. Se quiere morir», recoge el escrito forense.
El informe concluye que el fallecido necesitaba tratamiento especializado y que sufría, en el momento de efectuarle el análisis médico, un síndrome depresivo -ansioso con posible riesgo autolítico que precisaba controles psiquiátricos frecuentes. Además, asegura que durante la comisión de los presuntos abusos sexuales al niño, tenía una disminución de su capacidad para dirigir su actuación.
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