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Gonzalo Silvestre: uno de los primeros exploradores de los Estados Unidos

POR IGNACIO FERNÁNDEZ VIAL- GUADALUPE FERNÁNDEZ MORENTEEn el pueblo cordobés de Posadas, un hombre ya viejo y con dolencias, relata a unescribiente, hijo de padre español e india del Perú, conocido

Actualizado 12/09/2009 - 09:16:57
En el pueblo cordobés de Posadas, un hombre ya viejo y con dolencias, relata a unescribiente, hijo de padre español e india del Perú, conocido como el Inca Garcilaso, cómo partió con Hernando de Soto en una arriesgada expedición que le llevó a recorrer lejanos mares y tierras y que lo puso al filo de la muerte en incontables ocasiones. En su relato le va desgranando los detalles del descubrimiento de la Florida y de un enorme territorio que recorrió durante cinco años, viviendo padecimientos inimaginables. Sus palabras, son recogidas por el atento cronista, que las pone por escrito para que el mundo occidental pudiera conocer aquellos hechos. Ante el temor de que su relator muriera antes de finalizar la maravillosa narración, el Inca Garcilaso residente entonces en Montilla, se traslada a Posadas, y durante tres años,entre 1586 y 1589, narrador y cronista fueron elaborando el relato, finalmente titulado La Florida del Inca.
Silvestre le cuenta como casi 50 años antes, parte del puerto deSanlúcar de Barrameda bajo las órdenes de Hernando de Soto, experimentado y reconocido explorador de tierras americanas, recién nombrado gobernador de Cuba, con quién compartía además la confianza de una amistad personal. Cerca de un millar de hombres embarcan en diez naves que navegan hasta La Habana. Tras una breve escala, ponen rumbo a las costas de Florida, con la ilusión de la riqueza de una tierra nueva de la que ya se tenían noticias. No solo marineros, sino también labradores, mercaderes, artesanos, religiosos componen la expedición, con el propósito de fundar una ciudad enla que asentarse y prosperar. Silvestre y sus compañeros de aventura, ponen pie en tierra en un lugar que se designó Espíritu Santo, en la cara occidental de la península. Desde ahí comienzan a avanzar hacia el norte, en una marcha que se convertiría en una auténtica pesadilla. No encuentran la tierra de promisión soñada, sino un medio hostil de aguas pantanosas, mosquitos y un clima adverso caluroso y húmedo. La expedición se convierte pronto en un calvario y todo se vuelve en contra de los españoles: sufren el ataque de las tribus indígenas,y la falta de alimentos, el hambre, la sed, el cansancio y la enfermedad, se apoderan de ellos sin piedad ni descanso. Recorren las montañas Apalaches del este, cruzan por los actuales estados de Georgia, Carolina del Sur, Carolina del Norte y Tennesse. Alcanzan el río Mississipi, siendo los primeros europeos que divisan este río. Cruzan su cauce en balsas construidas por ellos, para continuar su gigantesca marcha por los actuales estados de Arkansas, Oklahoma y Texas. Tras cuatro años de penurias, Silvestre ve como su capitán y compañero, Hernando de Soto, muere a causa de fiebre. Desolado y agotado, él y el resto de la gente de la expedición que habían sobrevivido a los miles de kilómetros andados, deciden desistir de continuar avanzando y buscar la costa dirigiéndose al sur. Construyen siete bergantines y navegan siguiendo el perfil del litoral hasta que por fin alcanzan tierras de México en Panuco. Tan solo 300 de los mil hombres que comenzaron la expedición, consiguen llegar al fin de la empresa.
Pero Silvestre parece olvidar pronto las penalidades de la colosal marcha que había vivido, y el sueño americano le empuja a nuevos destinos. Pasa al Perú donde participa en algunos de los momentos de su conquista. Estando en estas tierras, visita en varias ocasiones la casa del padre de un joven mestizo llamado Garcilaso de la Vega, que crece escuchando los relatos de Silvestre y otros españoles sobre sus viajes y tierras que habían descubierto. El destino hace que estos dos personajes se encuentren de nuevo en España en 1560, y coincidan en la corte reclamando una recompensa a sus servicios. La curiosidad propia del historiador de Garcilaso de la Vega, le lleva a querer saber todo lo que aconteció y visita frecuentemente a Silvestre en su lugar de residencia, Posadas, donde se gesta La Florida del Inca, una extensa y detallada narración por la que se conoce los sucesos de los españoles en el sur de los Estados Unidos de Norteamérica.
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