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Antonio Vargas enseña flamenco en Australia y hace films con Tom Cruise

«Puedo enseñar flamenco en inglés, francés, alemán y español, lo que ha facilitado mi participación en muchos proyectos internacionales», comenta el artista

Actualizado 14/04/2003 - 01:52:47
Antonio Vargas, delante de una obra de la también bailaora, Luisa Triana. J.L.ORTEGA
Antonio Vargas, delante de una obra de la también bailaora, Luisa Triana. J.L.ORTEGA
SEVILLA. Antonio Vargas no recuerde muy bien cuando se cruzó el flamenco en su vida, pues este inglés, hijo de melillense y de británico que nació en Casablanca, descubrió el arte de Silverio en Londres. «Me llevaron muy pequeño con cuatro años a estudiar a Londres, y allí aprendí danza hasta que una maestra argentina, Elsa Brunelleschi me dijo que tenía que ir a España a aprender flamenco, y me fuí».
En el Madrid de los años cincuenta se encontró con su maestro Antonio Marín, y alucinó con Luisillo y con Antonio. Aprendió con Hector Zaraspe y entró a formar parte del ballet de Pilar López, «cuando yo entré acababan de marcharse Antonio Gades y Mario Maya. Con doña Pilar aprendí muchísimo». Luego estuvo en el ballet de Rafael de Córdoba, hasta que en 1962 formó su propia compañía. Pero un empresario le vió en el Pabellón del Retiro de Madrid y le contrató durante siete años en exclusiva para Inglaterra y el resto de Europa. Volvió a España en 1971 y durante dos años fue director artístico del tablao Torres Bermejas.
Pero su espíritu aventurero iba a sufrir un cambio. «Un día llegó a Torres Bermejas un empresario de Nueva Zelanda y me contrató, y me fuí para allá. Estuve dos años, hasta que en el 74 me vió un empresario australiano y debuté en varios teatros». En Australia hacía temporadas de seis meses con flamencos andaluces, «traía lo mejor de lo mejor, y además se les pagaba muy bien, porque además de la vivienda le poníamos un coche a su disposición».
La escuela australiana
A los tres años viendo la afición de los australianos por el flamenco, decidió poner una escuela, «vimos un viejo molino. Está en Sidney. Me llevé de España azulejos, rejas, chimeneas, mármol..., todo para poder hacer un ambiente más español porque fuera se echa todo de menos». En la actualidad, tiene unos 140 alumnos a la semana y su Antonio Vargas Flamenco Dance Theater tiene en este país de las antípodas gran predicamento. «He hecho numerosos montajes, entre ellos «Crónica de una muerte anunciada», con el permiso expreso de García Márquez, que estrené en el año noventa».
En el año noventa organiza una gran cumbre flamenca en Sidney con participación de Sara Baras, Javier Barón, Belén Fernández, Raúl y Paco Peña, «que tuvo un éxito atronador».
Hoy se dedica a la enseñanza y a gestionar su escuela, así como a dar cursos por todo el mundo. «Ya no necesito tanto bailar como crear. Eso me da más vida». Dice que encontró su tranquilidad en Australia donde vive con su actual mujer, una portuguesa que le ha dado dos hijos y que le lleva su organización administrativa de la academia. «Es mi última mujer, de verdad».
Porque Antonio Vargas se ha casado dos veces más, con una francesa, de la que tiene dos hijos, y con la cantante española Yvana, con la que tiene una hija que es periodista en Suecia. Acaba de llegar de Singapur, donde ha dado un curso y ha estado cinco años en Alemania, montando coreografías, «hasta realizamos una misa flamenca con coros de numerosos países».
Enseñanza americana
Ahora está inmerso en dos proyectos que le van a llevar a pasar seis meses por Estados Unidos. Uno de ellos lo financia un juez retirado que dedica su vida a la defensa de los indios y que es un apasionado del flamenco. El juez ha creado un proyecto de Fundación que se llama La Mina en San Diego, para la difusión del flamenco en el mundo.
Ahora está en España realizando un proyecto importante de difusión del flamenco. Se trata de un libro, DVD y una serie de CD, en los que participarán artistas como Talegón, Domingo Ortega, Rafael Campallo y Belén Fernández para la difusión internacional del flamenco y todo en inglés. Dentro de un mes comenzará una gira para impartir clases de flamenco por 56 ciudades norteamericanas de la mano de la prestigiosa American Dance Force, que dirige Todd Fischer, hijo de Debbie Reynolds y que se dedica a la difusión de la danza. Con esta fundación también colabora, en el apartado de clásico la española Tamara Rojo.
Además, AntonioVargas ha registrado un sistema informático de notación coreográfica de los pasos flamencos. «Son 150 caracteres con los que se puede especificar una coreografía», comenta Vargas. A veces cuando está en España viendo flamenco echa de menos gentes como Estampío, «a quien ví bailar. Ese plante es increíble. Ahora a veces se hacen cosas que no me parecen flamenco, son demasiado fusión, y el flamenco no necesita tanto adorno».
Tom Cruise y The Beatles
Antonio Vargas ha tenido en su vida experiencias singulares, como fue un programa de televisión en el año 1964, titulado «Special Lennon & McCartney», en el que las canciones de Beatles se hacían por distintas músicas del mundo. «Yo estuve con John y Paul y coreografié «She loves you» a ritmo de tangos flamencos.Ellos se lo pasaron estupendamente. Recuerdo que estaba también Peter Sellers, vestido de Ricardo III y recitando otra canción de Beatles».
Años después, con el director de Molin Rouge, Buz Luhrman, protagonizó la película «Striktly Ballroom» que se estrenó en el 92 y recibió un premio de oro en el festival de Cannes. Y cuando se rodaba en Sidney «Mission Imposible 2», le llamaron para coreografiar el baile del comienzo de la película de Tom Cruise. «Habían gastado más de un millón de dólares en reconstruir el Alcázar de Sevilla, trayendo azulejo a azulejo. Una locura». A Tom Cruise, según Vargas, le encanta el flamenco, «es un hombre muy simpático y trabajador».
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