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«Eulalia de Borbón fue la primera infanta feminista y republicana»

Licenciado en Ciencias de la Información y experto en la historia de la dinastía de los Borbones, José María Zavala (Madrid, 1962) es autor, entre otros, de «Dos infantes y un destino», «Don Jaime, el

Actualizado 14/10/2008 - 09:45:38
Licenciado en Ciencias de la Información y experto en la historia de la dinastía de los Borbones, José María Zavala (Madrid, 1962) es autor, entre otros, de «Dos infantes y un destino», «Don Jaime, el trágico Borbón», «Don Juan de Borbón, el triunfo de un perdedor», y «La maldición de los Borbones», obra que se convirtió pronto en un gran éxito de ventas. Ahora vuelve al mercado con «La infanta republicana. Eulalia de Borbón, la oveja negra de la dinastía» (Plaza&Janés), una biografía repleta de anédoctas sobre la hija de Isabel II y tía bisabuela de Juan Carlos I.
-¿De dónde viene su interés por los Borbones?
-Mi abuelo tenía una gran biblioteca con libros del siglo XVIII y del siglo XIX que hablaban de los Borbones, de reyes,príncipes, infantas, etc, Me sentí fascinado por esta dinastía.
-Una dinastía llena de luces y de sombras...
-En efecto, aunque yo me sentí más atraído por las sombras. No olvide que soy periodista e indagué para saber los entresijos de la corte, sus miserias humanas, porque los borbones son personas de carne y hueso como nosotros. Quería llevar a la gente esta historia y bajar del pedestal a los Borbones.
-¿Cómo «conoció» a Eulalia?
-Investigando mucho. Creo que era el personaje más singular de los Borbones de esa época porque le llamaba al pan pan y al vino vino. Llamaba a las cosas por su nombre y era enemiga de los circunloquios y de las falsas apariencias. A Ramón Alderete, secretario del infante don Jaime de Borbón, le preguntó un día de quién era hija y Aldarete, socarrón, le dijo que naturalmente del rey Francisco de Asís. Y Eulalia le replicó: «No me sea usted cortesano». Ella creía, y lo cree todo el mundo, que era hija de un capitán de la guardia de la reina Isabel.
-Recuerda usted en el libro el consejo que le dio su hermana Isabel: «Eulalia, hay que saber ser infanta antes que mujer». Parece que no lo consiguió.
-Ella hizo todo lo contrario toda su vida. Fue incapaz de seguir ese consejo. No le gustaba sentirse encorsetada por el rígido protocolo de palacio y siempre que podía se escapaba,

-¿Le gustaba mucho Sevilla?
-Le encantaba y venía siempre que podía. Y cuando es repuesto en el trono su hermano Alfonso se viene a vivir al Alcázar y luego se escapa también al palacio de San Telmo, de su suegro, el duque de Montpensier. Pasa unos años inolvidables en Sevilla.
-Usted la define como «rebelde». ¿Tuvo que ver con eso que la obligaron a casarse con alguien que no quería, algo, por otra parte, muy frecuente en aquella época?
-Desde luego no quería a su primo hermano, Antonio de Orleans, pero ese era un matrimonio era de conveniencia, como tantos otros. Y la obligaron.
-Afirma usted que estaba enamorada de Carlos de Braganza, rey de Portugal...
-Descubrí unas cartas que así lo sugerían, firmadas por un tal Carlos. Son cartas que estaban incluidas en una carpeta del Archivo del Palacio Real. Investigando durante mucho tiempo, averigüé que ese tal Carlos era Carlos de Braganza y pude reconstruir ese idilio que interrumpió el terrible atentado que sufre el rey en 1908 en la Plaza del Comercio de Lisboa, Pero Eulalia lo mantuvo vivo y esas cartas las conservaba en Irún, tras acabar la Guerra Civil. Fue el amor de su vida, su cómplice y su paño de lágrimas.
-93 nombres tenía Eulalia. ¿Por qué tantos?
-Es tremendo pero es una tradición en los Borbones, aunque no creo que tantos. Debe tener el récord.
-El «casting» para seleccionar a sus nodrizas también era de récord: 63 mujeres...
-Cuando estaba escribiendo el libro, tuve la sensación de que en la Casa Real estaban buscando el mejor pedigrí para las nodrizas. Se elegían las mujeres tras una exhaustiva investigación que alcanzaba a los bisabuelos de las candidatas, para ver si había enfermedades hereditarias o no, y tratar de que la leche con que amamantaban a los niños fuese lo más pura y nutritiva posible. Era un gran acontecimiento esta selección.
-Eulalia defendió que los infantes pudieran casarse por amor, pero no lo logró.
-Antes los infantes se casaban por conveniencias, intereses políticos, alianzas familiares o dinásticas. Era hija de su época. La madre de Eulalia, la reina Isabel II también es obligada a casarse con su primo hermano, Francisco de Asís.
-Al que algunos decían, por cierto, «La Paquita»...
-Sí, porque era homosexual. Un hombre muy menudo, culto y delicado al que le gustaban los hombres y que acabó sus días con su fiel secretario.
-¿Pueden explicar estas imposiciones conyugales tantas infidelidades como comete?
-Cuando se acusa históricamente a los Borbones de ser infieles hay que tener en cuenta que antes obligaban a casarse con uno a quien no querían. Con razón hacía examen de conciencia Eulalia y decía que los Borbones no estaban en condiciones de exigir sangres completamente puras. El rey Alfonso XII, su hermano, no era hijo del rey Francisco de Asís sino de Enrique Puigmoltó. Juan Balansó bautizó a la dinastía con los «puigmoltejos».
-Dice usted en el libro que los borbones eran «concupiscentes», ¿Por qué cree que eran así?
-Debía ser algo genético, pero además se han producido enfermedades hereditarias a causa de que se han casado muchos primos hermanos. No soy médico pero se observa una constante en ese tema desde el primer borbón, Felipe V, que tenía numerosas amantes. Aunque ése fue un caso extremo: puesto que cuando sus dos mujeres estaban muriéndose en el lecho, él seguía teniendo relaciones sexuales con ellas. Y también hay muchos hjjos bastardos entre los borbones.
-¿Era de verdad tan independiente Eulalia?
-A Eulalia le importa un bledo lo que la gente pensara, incluso su propio sobrino, el rey Alfonso XIII.
-Lo que le costó el destierro...
-Ella publicó un libro en 1911 en Francia titulado «Al hilo de la vida», dondeaboga por la emancipación de la mujer y por el divorcio, imagínese el escándalo. Y su sobrino la condenó al destierro por una década entera. Fue la única Borbón en la Historia de España que se atrevió a desafiar a un rey.
-Pero luego claudicó ante él...
-Y por cuestiones monetarias. Tuvo que agachar la cabeza ante el Rey porque recibía una asignación del Estado y no estaba dispuesta a perderla. A veces el dinero todo lo puede y eso fue el detontante de que la «oveja negra» pasara por el aro.
-¿Hay algún personaje de los borbones del siglo XXI al que usted le vea algún parecido con Eulalia?
-Si comparáramos a Eulalia un siglo antes con otra infanta de la España actual como es Elena de Borbón veríamos que no es lo mismo. Porque Eulalia anunciaría a bombo y platillo su separación y no recurriría al eufemismo de «cese temporal de la convivencia».
-¿En qué sentido afirma usted que Eulalia era republicana?
-Eso lo dijo Alfonso XIII de ella. Eulalia fue, en mi opinión, la primera infanta feminista y republicana y tuvo una gran clarividencia política porque anticipó dos revoluciones: la portuguesa de 1910, que mandó al exilio al hijo superviviente de su amante, el último de los Braganza. Y por otra parte, fue capaz de predecir la salida de España de Alfonso XIII en 1931 poco antes de proclamarse la II República.
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