
Cuauhtémoc Cárdenas. DÍAZ JAPÓN
SEVILLA. A sus 71 años Cuauhtémoc Cárdenas es uno de los políticos mexicanos con más peso en la historia de su país. Hace un mes ha anunciado su intención de presentarse de nuevo a las elecciones presidenciales de México de 2006, a espera de que su partido decida su candidatura a final del año. Hijo del general Lázaro Cárdenas -que acogió bajo su gobierno a miles de exiliados españoles de la guerra civil-, este mandatario y creador del Partido de la Revolución Democrática (PRD) inaugurará hoy el congreso «Ciencia, arte y pensamiento en el exilio. Españoles en México 1936-1977», que se desarrollará hasta el próximo día 18 y que ha sido organizado por la Asociación Corchea 69 y por la Fundación Averroes.
-¿Cree que en España hay verdadera memoria de lo que supuso el exilio de miles de españoles a México durante cuarenta años?
-Es muy importante que varias instituciones participen en un congreso sobre el exilio que ha estado mucho más presente en México que aquí. En España se ha hecho un ejercicio de recuperación histórica de la memoria desde hace cinco o seis años. Hay que tener en cuenta la relevancia de este exilio de españoles, que duró cuarenta años, y lo mucho que esto aportó a México. No hay una estimación exacta de los españoles que fueron a México, pero se calcula que entre veinte y treinta mil personas. No sólo vinieron intelectuales, sino jóvenes, trabajadores del campo y personas de la universidad. Hubo quien introdujo nuevos oficios. Se crearon instituciones nuevas como la Casa de España, que luego se convirtió en el Colegio de México.
-¿La elección de México se debe a la solidaridad de este país?
-México ha dado muchas muestras de su solidaridad internacional. No ha habido un exilio de la magnitud del de los republicanos. Además de los españoles, México ha recibido a chilenos tras el golpe de Allende, también han venido argentinos tras la guerra sucia con los uruguayos, guatemaltecos, venezolanos, colombianos, etc. Héctor Campos estuvo mucho tiempo en la embajada de México en Buenos Aires.
-Tras el fin del franquismo, ¿por qué se ha tardado tanto en reconocer el exilio?
-No tengo ningún elemento claro de por qué se ha tardado tanto tiempo pero es importante recuperar la memoria. Este exilio fue importante tanto para España como para México y se produjo unas relaciones comerciales, personales y afectivas de gran relevancia.
-Hubo incluso exiliados sevillanos ilustres como Luis Cernuda...
-Sería arriesgado las omisiones más que los nombres. Hubo mucha gente que trabajó allá. El grueso de la inmigración empezó a llegar a partir del año 1939, y diez años después ya había en México más de 2.000 obras publicadas de los exiliados. Si hablamos de la cultura hay que hablar de los escultores, de los pintores, de los que se incorporaron a las cátedras de las universidades. Llegaron también muchos médicos. En casa el ginecólogo que atendió a mi esposa era un exiliado.
-Los miembros de la Generación del 98 hablaron del «dolor de España», ¿a usted le duele México?
-En México no se ha vivido la situación trágica de España en los años treinta del siglo pasado. En los últimos noventa años hubo algún momento difícil, pero no como en España o en Europa.
-¿De qué adolece México actualmente?
-Es un país con una marcada desigualdad social. En los últimos veinte años hemos vividos unas crisis más o menos agudas. Llevamos cuatro años sin crecimiento económico con la actual administración (la del presidente Fox). Se han perdido plazas de trabajo y no se han satisfecho cuatro millones de puestos de trabajo. Crece el número de pobres así como el de inmigrantes que se van a Estados Unidos. Estados Unidos debería de reconocer la contribución que los mexicanos producen al bienestar de su país. El gobierno de México debería buscar ese reconocimiento
-¿Cree que la política social del presidente Lula en Brasil es extrapolable a México?
-Todo modelo de gobierno es parcialmente extrapolable. Hay que ver la idiosincrasia de cada pueblo. Hay que prestar más atención a las cuestiones sociales. La realidad establece ritmos lentos. Se ha tenido que ir más despacio de lo que se quisiera por la situación en que estaba el gobierno brasileño.
-¿Cuál es la reforma idónea para contrarrestar la política de Fox?
-México necesita un cambio muy fuerte y radical en sus políticas públicas. Hay que dar más atención a lo social, así como a la política energética y a la industrialización del producto. Hace falta una regeneración de empleo, así como una reforma hacendaria y una reforma del Estado.


