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Enrique Iniesta Coullaut-Varela (Escolapio y biógrafo de Blas Infante): «Blas Infante no consentía que en nombre de España le robaran la cartera a los andaluces»

Actualizado 16/08/2004 - 13:50:49
El investigador afirma que la Junta «no tiene interés» en que se conozca a Infante. IDEAL
El investigador afirma que la Junta «no tiene interés» en que se conozca a Infante. IDEAL

-¿Conocen los andaluces a Blas Infante?

-Las encuestas que se publicaron hace dos años con motivo del 28-F afirman que el 29% de los andaluces lo conocen, aunque conocerlo, conocerlo, sólo el 9%. La Junta de Andalucía no ha tenido interés en que se le conozca. Creo que hay un respeto a algo que no se conoce, como sucede con el Sagrario, que es algo que todo el mundo respeta pero que nadie conoce. Es un hombre sin voz. No se le puede comprender sólo como un político agrario, porque tuvo reconversiones ideológicas

-¿Cree que es suficiente un homenaje en agosto para recordar su figura?

-No se le recuerda y se le recuerda mal. El acto que se realiza en el monumento es un tópico. No se le lee, aunque se publiquen sus obras. No acabo de entenderlo. Lo que sucede es que los del PSOE, que no son obreros, nunca han sido nacionalistas, sino internacionalistas. Se ha confundido toda la vida de Blas Infante con un instante, cuando en el momento de morir dijo «¡Viva Andalucía libre!». Eso es falso, no lo dijo, hay testigos que dicen que no dijo nada. Pero hay algunos que quieren resumir su vida en un momento final, cuando desde niño se había despertado a un nacionalismo tan especial como el suyo. Conocerle no es decir las mismas palabras todos los años el 10 de agosto frente a un monumento. Siempre dicen las mismas tonterías, como que estuvo en Ronda en la asamblea. La bandera se realizó en Córdoba en 1919.

-¿Cuál era el nacionalismo de Blas Infante?

-Se podría resumir en su frase: «Mi patriotismo, antes que andaluz, es humano». Para él, el nacioalismo no era recordar una cultura. Él defiende la lengua oral y monta su nacionalismo para redimir al jornalero, que en aquellos años suponían el 75% de los andaluces y representaban un problema de gran gravedad. Por ello, entendía que había que poner el nacionalismo al servicio de la cuestión agraria.

-Los vascos han recuperado la figura de Sabino Arana, pero Blas Infante no consigue ubicarse en la memoria andaluza.

-Los vascos no le han hecho ningún favor a Sabino Arana. No publican sus obras completas y tienen que tragarlo a la fuerza. Arana se hizo un lío en sus dos últimos años de vida. Se volvió loco y no era una persona normal. Blas Infante tampoco, era un solitario y muy tímido. Sin embargo, a Blas Infante no se ha querido que se le conozca porque tenía un pensamiento muy equilibrado. No consentía que en nombre de España le robaran la cartera a los andaluces.

-¿Qué diría Blas Ifante de la Andalucía de Chaves?

-Que está bien, ya que sigue viniendo gente para ver cómo somos de raros y simpáticos.

-¿Y el actual estado de las autonomías?

-Que hay un momento de crisis actualmente y que hay quien las convierte en un lío. El Estado auntonómico está aceptado a la fuerza. Se aprovechó el momento de izquierdas, con el Madrid de los burócratas como árbitro del Estado y ha cuajado el centralismo.

-¿Blas Ifante militaría en la actualidad en un partido político?

-Con los partidos tenía una experiencia muy negativa, por el sistema del turnismo de la restauración y el caciquismo. Estaría fuera y poniéndolos a todos bien o verdes, dependiendo de lo que hicieran. Estaría más en la oposición que en el gobierno. Sería un independiente. Le caían mejor los sindicatos.

-¿Se encontraría cómodo entre esos partidos que dicen defender la comunidad y en la práctica hacen lo contrario?

-Distinguiría también. Siempre estaría intentando distinguir y no permitiría que se disfrazaran de nacionalistas los que no lo son. No permitiría que Boliden se fuera sin pagar la deuda y consideraría que el incendio de Huelva y Sevilla tiene más importancia que el «Prestige». Aunque no hubiera salido a la calle, era más un pensador que un hombre de acción. Era un intermediario muy bueno. Sus últimos años fueron triunfales. El 5 de julio de 1936 lo designaron presidente de honor de la Junta de Andalucía y tras tomar Queipo de Llano Sevilla ya estaba vigilada su casa y al poco tiempo muerto. Era una persona muy influyente.

-¿Apostaría por la reforma de un Estatuto que está por cumplirse?

-Estaría interesado en un cambio radical de la educación.

-¿Lucharía para que Andalucía estuviera recogida en la Constitución como una nacionalidad?

-Sí, pero en el caso de que todas las regiones estuvieran recogidas con sus diferencias. No admitiría una región con más posibilidades que otras. Defendería un principio de unidad en Madrid compatible con un federalismo.

-¿Se hubiera enfrentado a Maragall para acabar con las desigualdades territoriales?

-A Cataluña la admiraba por la cultura, pero no por la política o la economía, mientras que el País Vasco no le gustaba nada. No estaría de acuerdo con que Cataluña se uniera al País Vasco. A Sabino Arana lo consideraba el mal estudiante de Barcelona.

-Como buen conocedor de la historia andaluza, ¿a qué le suena la segunda modernización?

-Tiene mucho sentido del humor. Cómo no estar mejor que en 1939 y 1976. Pero seguimos siendo una de las regiones de Europa menos desarrolladas. Además, no hicieron la primera.

-¿Qué cree que deberían aprender Chaves y el PSOE del discurso de Blas Infante?

-No saben darse cuenta que ser andaluz es una manera muy especial de ser español.

-¿Es imposible unir lo político y lo andaluz?

-Esa es una idea de Ramón Rodríguez Aguilera, que afirma que os andaluces tienen una idea tan sublime y tan aérea de su tierra que es imposible que algo tan canalla como la política pueda ser compatible.

-¿El flanco más débil de nuestra comunidad es que no cree en sí misma?

-De eso puede tener la culpa algún político y que en Madrid nos engañan como chinos y nos dejamos engañar.

-¿Por qué no hay conciencia nacionalista entre los andaluces?

-El error de Blas Infante es que no supo comunicarse con la gente sencilla de nuestro pueblo. Defendió en plena guerra de Marruecos a Abdelkrim y la gente se le echó encima, porque había muchos que tenían a sus hijos combatiendo allí.
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