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Año I antes de Díaz Peno

CUESTA pensar en la hermandad de la Misericordia como una cofradía todavía por hacer, con enseres prestados sin el inconfundible estilo que tiene en la calle desde hace varias décadas. Esta imagen de

Actualizado 19/03/2008 - 02:58:39
CUESTA pensar en la hermandad de la Misericordia como una cofradía todavía por hacer, con enseres prestados sin el inconfundible estilo que tiene en la calle desde hace varias décadas. Esta imagen de 1939 permite ver a una cofradía distinta a la que se conoce hoy en muchos aspectos. El Cristo recibía entonces culto en la iglesia de la Magdalena, aunque desde la fundación hasta 1956 salió indistintamente de este templo y de San Pedro, donde está hecha esta fotografía perteneciente al archivo de la hermandad.
El principal está en la imagen del titular. Era la tercera estación de penitencia de una hermandad que había procesionado por primera vez el Miércoles Santo de 1937 y que había sorprendido con la túnica y el cubrerrostro blanco de los nazarenos, algo totalmente inusual en aquella época. Salía todavía con un solo paso, ya que la Virgen de las Lágrimas no procesionaría hasta el año 1950.
Se puede apreciar el aspecto que tenía el Cristo de la Misericordia antes de la restauración que haría Rafael Díaz Peno después de la Semana Santa de ese año, y que comportó numerosas modificaciones. Esta es de las últimas imágenes en las que se puede apreciar cómo era el Cristo de la Misericordia antes de la intervención.
La principal tiene que ver con el rostro de la imagen. Díaz Peno eliminó un mechón de la barba, alegando que era de escayola y que no era más que un añadido al original. También modificó la barba, que era mucho más rizada que la actual, y la corona de espinas, que tenía un aspecto más arcaizante que ahora.
La cintura
La fotografía permite apreciar el cuerpo de la imagen, que se modificó en la restauración. El Cristo de la Misericordia tenía una cintura muy pronunciada, casi de mujer, y a los responsables de la cofradía no les parecía demasiado apropiado, así que decidieron disimularla con añadidos. Estos elementos se volvieron a quitar en la restauración que practicó Francisco Rivera Valle en 1983, con lo que el cuerpo quedó tal cual se ve en esta imagen.
Díaz Peno pintó también en el sudario del Cristo el escudo de la hermandad, una señal que todavía hoy permanece, pero que en esta fotografía todavía no está.
Es difícil recordar al Cristo de la Misericordia en un paso que no sea el actual, con sus inconfundibles candelabros de farol. En la imagen va sobre el paso de Nuestra Señora del Socorro, el mismo en que ha caminado la Reina de la Plaza hasta hace muy pocos años. El anagrama del Ave María en el medallón central así lo recuerda, como también los candelabros que iluminan a la imagen. Si en 1937 el Cristo salió en el paso del Sagrado Corazón de Jesús de San Hipólito, hasta el año 1943 no se estrenó el actual, con lo que se recurrió al del Socorro.
Iba el Señor sobre un monte de claveles rojos, aunque justo en el lugar en que está enclavada la cruz brotan unas calas, una flor popular muy característica de la Semana Santa cordobesa durante décadas y que ahora se empieza a recuperar.
En aquella época, el paso del Cristo de la Misericordia se montaba entre la puerta y el cancel, ya que la altura de éste no permitía el paso de la cruz. La Magdalena se cerró en 1956 y desde entonces la cofradía supo que su sede definitiva sería la hoy basílica de San Pedro, con lo que decidió adaptar el cancel a sus necesidades. Una pequeña obra, sufragada por la hermandad y realizada en muy poco tiempo, permitió elevarlo unos centímetros y así los pasos del Santísimo Cristo de la Misericordia y Nuestra Señora de las Lágrimas en su Desamparo pudieron salir del interior de la iglesia.
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