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¿Ni fías ni porfías con las cofradías?

Ayer quedó visto para sentencia el juicio por la denuncia interpuesta por la Hermandad de Monte Sión contra la Banda de Cornetas y Tambores de Nuestra Señora del Sol, por entender la corporación del Jueves Santo que la formación musical ha rescindido unilateralmente el contrato que le unía profesionalmente. Un juicio sin precedentes en la historia judicial española

Actualizado 20/09/2003 - 00:52:12
A la derecha, José Luis del Estad, hermano mayor de Monte Sión, con varios miembros de su junta de gobierno antes del comienzo del juicio. PEPE ORTEGA
A la derecha, José Luis del Estad, hermano mayor de Monte Sión, con varios miembros de su junta de gobierno antes del comienzo del juicio. PEPE ORTEGA
De pintoresco puede calificarse el juicio que ayer se celebró en Sevilla. La Hermandad de Monte Sión interpuso en su día una demanda contra la Banda de Cornetas y Tambores de Nuestra Señora del Sol por supuesta rescinsión unilateral del contrato que les unía hasta 2005. El escenario, el juzgado de primera instancia, número 21, de Sevilla. En una de las partes, el hermano mayor de Monte Sión, corporación que demandaba. En el otro banquillo, Manuel Esteban Martín y Pedro Jiménez Dobarganes, codirectores de la formación musical. En principio, un juicio normal y corriente que se vio sobredimensionado por ser las partes quienes son. Y es que, al parecer, no hay precedentes de una situación como ésta.
Testimonios de toda índole
La rueda de testimonios, que copó las dos horas y media largas de duración no se quedó atrás. Pasaron, además del demandante y los demandados, varios ex miembros de junta de Monte Sión, uno de los capataces -que, por cierto, una hija suya es novia de un miembro de la banda que ya no está en la formación-, el hermano mayor de Nuestra Señora del Sol y los dos directores de la Banda de Cornetas y Tambores Corona de Espinas, que es la que tocó esta pasada Semana Santa tras el misterio de la Oración en el Huerto.
El juicio se centró, evidentemente, en esa ruptura unilateral de contrato que aducía la hermandad. Pero también en un supuesto defecto de forma, ya que el abogado de la parte demandada, el letrado Joaquín Guillermo Moeckel, expuso en todo momento, como sus clientes, que la banda pertenece y es de la Hermandad del Sol, por lo que la demanda debía hacerse a la corporación, algo que «no sería visto con buenos ojos en Sevilla», según Moeckel. Por contra el abogado de Monte Sión, Ignacio Galán, mantuvo siempre que los directores de la formación habían actuado en nombre propio y con total independencia de la Hermandad del Sol, por lo que no había lugar a defecto de forma alguno y sí a una demanda en la que, además de una cuantía que asciende a 23.212,95 euros en concepto de daños y perjuicios, se pedía la reparación moral al nombre de la institución de la calle, que ha sido mancillada, a juicio del abogado de Monte Sión, por los continuos «bombardeos» en Prensa de los directores de la banda, difamando y mofándose incluso del hermano mayor.
Empero, el centro de la vista se centró, principalmente, en esa rescinsión de contrato. Mientras Del Estad mantuvo en todo momento que fueron sus directores los que incluso le rogaron que se hiciese un contrato por cuatro años prorrogable a un quinto si se coronaba a la Virgen del Rosario, Joaquín Moeckel recordó, exhibiendo el contrato, que éste especificaba que era de un año, con renovación automática por otros tres, lo que presume que, pasado ese primer año, puede rescindirse si una de las partes lo estima oportuno.
Todos seguían en sus trece.José Luis del Estad, manifestó que «el dinero es lo de menos» y que su único interés es lograr una «reparación moral» que deje claro que su hermandad no fue quien puso en tela de juicio la renovación del contrato «ni lleva a la opinión pública cualquier litigio con un proveedor».
Rectificación pública
Por su parte, Manuel Esteban Martín y Pedro Jiménez Dobarganes negaron haber incumplido ningún contrato ya que, a su juicio, se limitaron a no renovar una de las prórrogas previstas. Igualmente, justificaron su decisión en las «amenazas» y «tira y afloja» que recibían de varios miembros de la junta de gobierno que consideraban que el precio por tocar era muy alto y que les comentaban que «hay bandas mucho más baratas».
Del Estad reconoció que su hermandad estaba dispuesta a aceptar una indemnización de 7.212 euros, en lugar de los 23.212 que han llegado a juicio, pero tal cantidad «estaba condicionada a una rectificación pública» que nunca se produjo.
Tras la ruptura, la Banda del Sol se vinculó con la Hermandad de la Exaltación y Monte Sión contrató los servicios de la banda Corona de Espinas, a la que abona 1.050 euros cada año, cantidad muy inferior a la que tenía estipulada en su contrato la Banda del Sol.
El juicio quedó visto para sentencia. En todo caso, sea cual sea la sentencia del juez Francisco Escobar, este caso puede abrir caminos insospechados en un mundo tan complejo como el de las hermandades. ¿Quién dijo aquello de que «ni fías ni porfías con las cofradías»?
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