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«Los niños jugaban con bolas de pólvora del tamaño de naranjas»

El padre del menor accidentado el pasado 8 de agosto en el Colegio Público Fernán Pérez de Oliva desmiente gran parte del relato de los hechos que hace el Ayuntamiento. En una conversación mantenida

Actualizado 23/09/2006 - 03:38:21
El padre del menor accidentado el pasado 8 de agosto en el Colegio Público Fernán Pérez de Oliva desmiente gran parte del relato de los hechos que hace el Ayuntamiento. En una conversación mantenida ayer a mediodía con este periódico, el progenitor del menor, que prefiere no desvelar su nombre ni apellidos, señaló que «las puertas del centro escolar siempre están abiertas, aunque sea festivo o no haya clase, para que los niños jueguen». Por el contrario, el Consistorio señaló hace dos días, a través del concejal de Ferias y Festejos, Marcelino Ferrero, que el recinto estaba clausurado y que los niños penetraron en él sin permiso. Además, el padre rechaza de plano las argumentaciones de Ferrero acerca de la eficiencia de la tarea de Sadeco. «Cuando mi hijo, de doce años, entró en el colegio con al menos tres o cuatro amigos, se encontró no sólo con restos de pólvora, sino con varias bolas rellenas de este mismo material del tamaño de una naranja o una pelota de tenis», señaló. «Además -agregó- había mechas esparcidas por todo el patio». Con ellas comenzó el juego de los escolares, sobre todo el de los que tenían más edad. Al parecer, en el recinto educativo (en el que las clases no habían comenzado: lo hicieron el 15 de septiembre) había en esos momentos varios adolescentes más con una edad superior. «Fueron ellos los que dispusieron las mechas y las encendieron: después comenzaron a amontonar la pólvora que se encontraron en el patio...». Su hijo, que en esos momentos era ajeno a los juegos del resto del grupo, se encontraba cerca de la hoguera explosiva que montaron algunos de los adolescentes presentes. «Alguien acercó un cartón con fuego y aquello explotó, con tan mala suerte que mi hijo, que estaba de espaldas, no pudo retirarse a tiempo porque no tenía espacio, de manera que fue él quien se hirió», lamentó ayer el progenitor del menor en los pasillos de la Unidad de Cirugía Pediátrica, donde el menor se recupera de sus heridas. «Pero su reacción posterior fue muy buena y decisiva para que las quemaduras no se extendieran», dijo el padre con un punto de orgullo. «Salió corriendo hacia una fuente que se encuentra a unos cincuenta metros del colegio, se quitó la camiseta y el resto de la ropa y se mojó entero: los médicos nos han dicho que eso evitó daños mayores». El progenitor del niño accidentado suscribió que los doctores le han advertido que «habrá más operaciones» aunque el pequeño ya ha sido intervenido en cuatro ocasiones. El menor se encuentra en la actualidad en una habitación de semi-aislamiento para que las posibles infecciones no le afecten a la regeneración de la piel.
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