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Cuando el fútbol se alimenta a sí mismo de pasión e ilusión: el Écija

«Un reto, una ilusión. Crece con nosotros». Es el slogan que eligieron los nuevos dirigentes del Écija Balompié para la campaña de abonos de esta temporada, llamada a convertirse en el punto de

Actualizado 24/10/2006 - 19:30:26
El presidente del Écija, Ramón Moyano (portando un banderín) y los ex jugadores del Betiis Rafael Gordillo, vicepresidente; José Mari, adjunto al secretario técnico, y Roberto Ríos, director general, durante una reciente visita a la Casa de ABC de Sevilla. PEPE ORTEGA
El presidente del Écija, Ramón Moyano (portando un banderín) y los ex jugadores del Betiis Rafael Gordillo, vicepresidente; José Mari, adjunto al secretario técnico, y Roberto Ríos, director general, durante una reciente visita a la Casa de ABC de Sevilla. PEPE ORTEGA
«Un reto, una ilusión. Crece con nosotros». Es el slogan que eligieron los nuevos dirigentes del Écija Balompié para la campaña de abonos de esta temporada, llamada a convertirse en el punto de partida de un nuevo proyecto deportivo basado en un modelo de gestión diferente a cualquier otro, porque resulta que el rumbo del Écija lo marca desde hace unos meses un grupo de amigos cuyo nexo de unión es, precisamente, el fútbol, que en este caso se llama a sí mismo para autoalimentarse de pasión.
Ante la posibilidad de adquirir el sesenta por ciento del capital social del Écija Balompié, que luchaba por entonces por clasificarse en las primeras posiciones de la tabla del Grupo IV de Segunda división B para poder participar este año en la Copa del Rey, la unión hizo la fuerza. Así, con la amistad como motor de una ilusión desmedida, varios ex futbolistas decidieron aprovechar la oportunidad que se les presentaba para poner en práctica sus ideas sobre lo que ha de ser la dirección de un club y después de las negociaciones de rigor y de la constitución de la sociedad inversora que exigía la situación, compraron ese paquete mayoritario del capital de la entidad astigitana. El equipo había terminado la Liga en quinta posición, logró el pasaporte para la Copa del Rey de la presente campaña y se quedó a cuatro puntos de la liguilla de ascenso a Segunda división.
A la hora de comenzar a trabajar, como explica el director general, Roberto Ríos, «lo primero era reestructurar el club y dotarlo de una base sólida para empezar a desarrollar un proyecto de cuatro a seis años». Se hizo según un patrón moderno de dirección y gestión otorgando un papel principal a los criterios deportivos que habría que seguir en el futuro. Ramón Moyano, empresario sevillano del sector de la informática, asumió la presidencia de la entidad. Junto a él, sus socios: el citado Roberto Ríos, ex jugador de Betis y Athletic; Rafael Gordillo, mito y leyenda, como vicepresidente deportivo; y José Mari, ex futbolista de Osasuna, Barcelona, Betis, Athletic y Leganés, como adjunto a la secretaría técnica, cuya dirección fue encomendada a Pedro Buenaventura hijo, hombre de fútbol por razones obvias y con un largo currículo de experiencias en este deporte. Hay otros ex jugadores vinculados al proyecto, como Pachi Ferreira, ex del Sevilla, el Athletic y el Atlético de Madrid, o Risto Vidakovic, el que fue excelente defensa libre del Betis, que no pudo empezar a trabajar en el proyecto al ser reclamado por Javier Clemente para ayudarle a dirigir la selección de Serbia. Se completó el organigrama con profesionales en todos los campos -gerencia, prensa, etcétera- y se decidió contar un año más con el entrenador, Miguel Rivera, antes de configurar la plantilla, a la que se incorporaron futbolistas como el portero Zigor o el delantero Lambarri, procedentes de equipos norteños, o el joven mediapunta Nolito, apuesta de futuro del club, que el año pasado marcó 24 goles en el Sanluqueño.
El primer objetivo, no obstante, era revitalizar el club, mejorar sus relaciones institucionales, abrirlo a los aficionados -rápidamente se creó una página web- y lanzar un mensaje de ilusión a una ciudad con 40.000 habitantes que con su apoyo puede acelerar el desarrollo de la planificación para que a medio plazo, no esta temporada, el equipo pueda aspirar seriamente al ascenso, lo cual significaría, por supuesto, el paso a un nuevo estadio en la manera de hacer las cosas. «El club estaba en horas bajas y ya se ha reorganizado y se ha reactivado la ilusión -dice Roberto-. No tenemos miedo a que la gente espere demasiado de nosotros porque esto es un deporte y nosotros aspiramos en primer lugar a que la gente se lo pase bien con el fútbol, pero precisamente porque esto es un juego a veces suceden cosas que retrasan los planes. ¿Nuestro objetivo? Pues nos gustaría por lo menos instalar al Écija en Segunda, que es el escalón más alto en el que lo hemos conocido, pero hará falta mucho trabajo y estamos encantados de que se confíe en nosotros para llevarlo a cabo».
La campaña de abonos resultó un éxito, ya que el número de socios se duplicó (de algo más de setecientos ha pasado a más de 1.400) y el arranque liguero del equipo de Miguel Rivera respondió a las expectativas. Además, el sueño de la Copa del Rey fue tomando forma al ir superando eliminatorias a partido único. En la segunda, con Javier Irureta en el palco, el Écija se deshizo del Real Unión, a priori superior a los astigitanos, y en la tercera fue el Éibar el que mordió el polvo, aunque en esta ocasión hubo que llegar a la tanda de penaltis. Fue entonces cuando el bombo ofreció el mejor regalo: el cruce con el Real Madrid. ¿Qué significa esto?
Roberto Ríos es claro cuando habla de números: «En cualquier caso, un club en Segunda B es deficitario. El presupuesto del Écija el año pasado fue de 500.000 euros y se perdió dinero; nosotros lo hemos subido a algo más de 1.200.000, así que con más razón el ejercicio arrojaría pérdidas. Gracias a este cruce con el Madrid es posible que el balance quede a la par o que se pierda muy poco si finalmente hay déficit».
Inversión de 290.000 euros
El caso es que para recibir mañana al mejor club del siglo XX -según la FIFA-, la directiva astigitana ha invertido 290.000 euros, según su presidente, Ramón Moyano: «Muchas de las cosas que se han hecho van a quedar para el club, como los asientos nuevos, el asfaltado de tribuna, el aumento de la potencia de la iluminación o la mejora de los vestuarios y de los banquillos, pero además se ha duplicado el aforo del estadio con gradas supletorias, lo cual nos permitirá vender unas 9.400 localidades, y se ha instalado una carpa para autoridades. En sólo dos días se vendieron 5.000 entradas y esperamos un lleno para un acontecimiento que sólo se da una vez en la vida».
Todo, pues, está preparado para recibir al Real Madrid, que pernoctará esta noche en Córdoba para desplazarse mañana a Écija. Los dirigentes astigitanos rezuman emoción porque viven estos días con mucha intensidad. «El día a día del club nos aporta mucho en lo personal -habla Ríos-. Mucha gente cree que a la mayoría de los futbolistas no nos gusta tanto este deporte, pero la verdad es que hay diferentes personalidades y unos son más expresivos y otros menos, como yo, que era más tranquilo como jugador, pero está claro que el fútbol nos apasiona». Y la pregunta surge automáticamente: ¿Es posible que esta experiencia sirva de trampolín para dirigir más adelante un club de Primera? «Nuestro pensamiento está en hacer una buena gestión en el Écija. Si más adelante alguien piensa en nosotros para llevar adelante un proyecto de más envergadura, nuestro grupo estará encantado. Ya se verá».
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