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La otra Andalucía

Actualizado 25/11/2002 - 04:00:01
Recientemente los ministerios de Economía y de Ciencia y Tecnología han fallado los VII premios Príncipe Felipe a la Excelencia Empresarial, con los que se pretende reconocer la innovación, calidad y mejora de la gestión en las empresas españolas. Dos compañías andaluzas, Aceites del Sur, en reconocimiento a su expansión internacional, e Isofotón, por su eficiencia tecnológica en el campo de las energías renovables, han conseguido los máximos galardones.
Estas distinciones han coincidido en el tiempo con el certamen Emprende, convocado por la Cámara de Comercio de Madrid para premiar a los cuatro mejores proyectos empresariales. El fallo del jurado ha coincidido en valorar a los cuatro proyectos presentados por la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA), que corresponden a las empresas A Salvo, Lobitec Internacional, Olea Cosméticos y Tao Spain Interactive, comolos más destacados. En concreto, el proyecto dela firma jiennense Tao, cuyo actividad está ligada a las nuevas tecnologías aplicadas al ocio y la simulación en tiempo real o a través de la realidad virtual, ha logrado el pasado 19 de noviembre el reconocimiento internacional con el premio Eurowards 2002.
No termina aquí la cosecha de galardones. El lunes 18 de noviembre, el Ministerio de Ciencia y Tecnología daba a conocer los veinte proyectos finalistas de la iniciativa Neotec, cuyo objetivo es promover y apoyar la creación y consolidación de nuevas empresas de base tecnológica en España.Pues bien, cuatro de los veinte proyectos, el veinte por ciento, sonandaluces. Se trata de los presentados por las empresas sevillanas Innovaciones Microelectrónicas, Pevesa y Newbiotecnic, y por la malagueña Tedial.
Cuento esto a propósito de la polémica del PER y de tantos otros debates tras los que se representa ante el resto de España una imagen parcial y sesgada de Andalucía, que oculta la pujanza de una nueva clase empresarial que se está fraguando en el esfuerzo y en la cultura emprendedora, contra viento y marea, y en las disciplinas de tecnología más avanzada. Esta nueva clase empresarial también forma parte de la Andalucía real, aunque para muchos sea una perfecta desconocida y no goce aún del reconocimiento oficial, que parace estar reservado para los toreros, los futbolistas y algunos actores y escritores más o menos cercanos al poder. Es precisamente esta otra Andalucía, incipiente aún, la que habría que apoyar con más ahinco, porque será en el futuro la que podrá desarrollar iniciativas que creen riqueza y empleo y puedan acercarnos a los parámetros de la convergencia europea.
La tarea de crear las condiciones necesarias para que los emprendedores andaluces más valiosos no malgasten sus mejores esfuerzos en superar las habituales trabas administrativas no puede corresponder sólo a las organizaciones empresariales o a las escuelas de negocios. Es la propia Junta la que debería implicarse a fondo en la apuesta por la nueva clase empresarial, aunque el envite le resulte poco atractivo en términos puramente electorales. Así que ya saben, en Andalucía empieza a fraguarse una inquietud empresarial, que tiene pocos pero buenos ejemplos en los que mirarse, que no tiene como único horizonte la subvención o el pelotazo, sino el trabajo constante y la excelencia como meta con la que hacer realidad los proyectos más renovadores. En la medida en que esa inquietud cuaje podremos desengancharnos de los últimos lugares del tren del desarrollo. Ahora, que todavía estamos a tiempo.
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