Córdoba


jueves 28 de mayo de 2015
Valoración:
EL presidente del Gobierno insinuó ayer en los pasillos del Congreso que estaría dispuesto a hacer cambios en el PP, aunque sin prisas y anunciándolos cuando ya estuvieran hechos. Se trata de un matiz respecto a su primera declaración, el lunes pasado, en la que descartó cualquier movimiento. Sólo un matiz, no ajeno al clamor de quienes, como ABC, defienden unos valores democráticos y unas libertades que esperan que sean salvaguardados por un centro-derecha fuerte, armado e ilusionante. El momento que viven el PP y el Gobierno –cualquier intento de diferenciar el estado político de uno y otro es en vano– aconseja a Mariano Rajoy que tome la iniciativa, pronto y con determinación. Tiempo no le sobra si quiere ganar las generales de final de año y, sobre todo, volver a formar Gobierno para mantener el proyecto de recuperación económica de España, que en manos del PP seguiría una ruta fiable y ascendente, como ha mantenido este diario.
Los «barones» territoriales del partido han asumido esa iniciativa en sus propios ámbitos, con la consecuencia hacia el exterior de haber puesto en marcha un proceso irreversible e imparable de renovación integral del PP. El aplazamiento de congresos regionales o del nacional hasta después de las próximas elecciones ya responde a una gestión interna de la crisis que resulta indiferente para una opinión pública que espera del PP, y de Rajoy en particular, respuestas inmediatas, que acrediten que aún tiene fuerza política y reflejos estratégicos. La velocidad de crucero mantenida hasta ahora ha llevado al PP a perder dos millones y medio de votos en las municipales. Lo que transmite derrotismo no es reaccionar frente a la derrota, sino no hacer nada ante sus consecuencias. Porque en términos políticos –es decir, de poder político– lo sucedido el 24-M es una derrota, que mientras no se transforme en un revulsivo en el seno del PP y del Gobierno alimentará la apariencia de que el PSOE ha ganado, cuando lo cierto es que Sánchez tiene en 2015 peores registros electorales que Rubalcaba en 2011 y sus posibilidades de gobernar dependen de Podemos, el partido que quiere dar la alcaldía de Pamplona a Bildu.
Cuando las realidades políticas son tan claras como la del 24-M, se imponen por sí solas. Rajoy ha sido siempre un político prudente, que transmitió serenidad en los peores momentos de la crisis, que pueden volver si el cambio municipal se extiende al poder político nacional. Ahora, por el bien del proyecto nacional que representa, y en el que este periódico siempre ha confiado, debe ejecutar pronto los cambios en su Gobierno y en el PP.