Las dependencias del Zoosanitario municipal, en la carretera de Málaga, más parecen de un país tercermundista que de una ciudad como Sevilla. Y no son sólo las instalaciones con techos de uralita, grietas y los animales llenos de fango cuando llueve porque están al relente, sino que faltan trabajadores para poder atender debidamente las necesidades que plantean los ciudadanos porque tiene el mismo personal que cuando se creó. Comisiones Obreras denuncia la penosa situación que soportan los trabajadores sin un centro de trabajo digno y también los pobres animales. Critica que en este centro de trabajo trabaja el presidente del Comité de Empresa del Ayuntamiento y no lo ha denunciado.
La Sección de Higiene Pública y Zoonosis, el Zoosanitario, depende de la Delegación de Salud y realiza funciones de desinfección, desratización, desinsectación, gripe aviar y recogida de animales. Sevilla ha crecido pero el número de trabajadores se ha estancado.
Hay tres grupos de desinfección, llamados DDD, compuestos por cuatro personas, un conductor, un oficial de primera, un ayudante y un peón. En total 12. En la zoonosis, hay sólo 5 trabajadores para la recogida de animales las 24 horas los 365 días del año. Además de estas 17 personas hay un almacenero, un auxiliar administrativo, un capataz, un jefe obrero, el veterinario y el jefe de sección del Departamento de Desinfección. En total 22 personas.
Manuel Gutiérrez, secretario general de la Sección Sindical de Comisiones Obreras en el Ayuntamiento de Sevilla, señala que este personal es insuficiente para atender las necesidades de una ciudad como Sevilla: «En Desinfección se necesita al menos otro grupo rotatorio que garantice el descanso de los demás y también hacen falta laceros y oficiales de primera conductores». Comenta que no existe calendario laboral acorde a las necesidades reales: «Cuando se plantea incrementar los servicios es a base de extraordinarios cuando lo que tiene que hacer el Ayuntamiento es crear empleo». Para colmo los trabajadores carecen de equipos de protección individual, contra la gripe aviar lo que incumple la seguridad sanitaria establecida. Denuncia CC.OO el mal estado de las instalaciones en general. El refugio de animales es indigno y tercermundista. Están a la intemperie y cuando llueve el fango les llega a la mitad de las patas y los más pequeños no pueden moverse. Algunos están en cuadras o con un techado colocado por los trabajadores con material comprado por ellos mismos. Pero aún así sufren el agua y el frío.
Los trabajadores tampoco se libran. Los ventanas de los vestuarios dan a las cuadras y esa habitación con olor pestilente es un nido de moscas. Los techos del centro de trabajo son de uralita pese a su toxicidad y es de máxima urgencia la adecuación del horno crematorio, ubicado en una habitación con techo de uralita y sin ventanas que alcanza temperaturas insoportables en verano. El almacén, con productos químicos debería tener otra ubicación por su peligrosidad.