En 1952 Vicente Camacho Fernández, manchego de Valdepeñas y procedente de Madrid, asumía la dirección de Banesto en Sevilla. Desde ese instante se esforzó por inmiscuirse en el entramado social de la ciudad y así comprenderla mejor. En un momento dado, se le sugirió la posibilidad de vincularse con una hermandad, por lo que surgieron los contactos con la de Las Aguas, que pasaba por una mala situación.
Pero este patrocinio fue fundamental para el devenir de la corporación. Tanto, que de tener una nómina reducida de hermanos, se aumentó considerablemente con los empleados de Banesto y del medio centenar se incrementó hasta casi el medio millar, ya que más de 300 empleados del banco se hicieron hermanos. Vicente Camacho Fernández ocupó el cargo de hermano mayor entre 1955 y 1956.
Esta circunstancia puede decirse que continúa, ya que de aquellos empleados de Banesto que se hicieron hermanos en su día, están ahora sus hijos y nietos.
Ahora, medio siglo después, su hijo, Vicente Camacho García, también director de Banesto en 1988 aunque ahora prejubilado, sigue los pasos de su progenitor y espera convertirse, a partir del próximo día 13 de noviembre -fecha en que tendrá lugar el cabildo de elecciones- en nuevo hermano mayor de la corporación del Arenal. «Mi padre -señala Vicente Camacho García- hizo mucho por la Hermandad de Las Aguas y nos inculcó a todos el amor por ella. Me hicieron hermano con 7 años y desde 1957 llevo realizando la estación de penitencia. Incluso viviendo fuera de Sevilla venía en Semana Santa y, sobre todo, el Lunes Santo».
El candidato a hermano mayor señala que, ahora mismo, «tengo tiempo y quiero dedicarme por completo a la Hermandad». Asegura que no es una candidatura de ruptura con la actual y que finaliza -el todavía hermano mayor, Pedro Collado de la Torre, va como teniente de hermano mayor-, aunque sí tiene claro que tendrá sus propias ideas en cuanto al gobierno de la corporación del Lunes Santo, si sale elegido hermano mayor.
Cuatro pilares para un proyecto
Vicente Camacho García señala que el programa de su candidatura está sustentado en cuatro pilares muy concretos: vida de hermandad, cultos, caridad y formación. «La Hermandad, gracias a Dios, tiene una pujanza tremenda en lo que es la estación de penitencia de cada Lunes Santo. Tenemos una nómina de unos 1.000 hermanos aproximadamente. Por eso soy de la opinión de que tenemos que conseguir retomar la vida de hermandad y, además, la participación en los cultos que se celebran durante el año en nuestra capilla. Es verdad que no tener casa de hermandad condiciona mucho, pero es importante que los hermanos acudan habitualmente a la capilla».
Por lo que respecta al patrimonio, el candidato a hermano mayor es de la opinión de que «por fortuna la anterior junta de gobierno ha trabajado mucho en este campo. Ahí están lo resultados. No obstante, queremos trabajar en una nueva ráfaga y peana para la Virgen del Rosario y en una corona para la Virgen del Mayor Dolor».
No es Vicente Camacho García el único hermano que se presenta al cabildo de elecciones, ya que también hay otra candidatura. En este sentido, el candidato señala que «esto significa que hay inquietud por la hermandad. Es bueno el contraste de pareceres y que haya hermanos que quieran hacer cosas por la hermandad».
Vicente Camacho señala como gran reto, si sale elegido, «conseguir que los hermanos acudan a los cultos y además consolidar la formación con temas cristianos pero que tengan que ver con la actualidad. La Hermandad tiene que ser más que el Lunes Santo. Tenemos la obligación de crear hermandad y hacer protestación pública de fe, no sólo acompañar a nuestras imágenes en la estación de penitencia. Queremos hermanos que, además de formarse, sean formadores».