Capoeira, la danza guerrera
POR ÁNGELA RODRÍGUEZDoce horas de avión, unos 6.500 kilómetros, separan Sevilla de Brasil. Sin embargo en pleno casco antiguo sevillano, en la calle Macarena, junto a la muralla, Germano Sport une
POR ÁNGELA RODRÍGUEZ
Doce horas de avión, unos 6.500 kilómetros, separan Sevilla de Brasil. Sin embargo en pleno casco antiguo sevillano, en la calle Macarena, junto a la muralla, Germano Sport une cada tarde ambos puntos del mapa recreando lo más profundo de Brasil: la capoeira.
A pesar de lo que cualquiera pueda imaginar, este baile es realmente un arte marcial, una lucha cuerpo a cuerpo «maquillada de baile». Claudio, maestro de Capoeira, lleva 27 años practicándola. Llegó a Sevilla desde Brasil en 1992 para trabajar en la Exposición Universal; al final de año muchas personas se interesaron por este arte marcial y se unieron formando un primer grupo apoyados por la Federación Española de Gimnasia que años más tarde, gracias a la incorporación de diversos profesores y alumnos, llegaron a crear el grupo actual «Grupo Internacional de Capoeira Topazio».
El cine, según Claudio, fue un gran impulsor de este deporte que fomentó de algún modo que se extendiera por todo el mundo. «Se hizo muy atractiva gracias a determinadas películas», afirmó, «y esto facilitó crear el grupo y que cada día se unieran más personas y creciera más y más». Los orígenes de esta «lucha disfrazada de danza» se remontan al siglo XVI aproximadamente, cuando Brasil estaba bajo el dominio de Portugal. Sus raíces vienen de Angola, donde los africanos hacían bailes con música. Con la esclavitud, la población desplazada a Brasil tuvo la necesidad de camuflar este arte marcial haciéndolo parecer un baile, ya que los portugueses les prohibían pelear o practicar cualquier tipo de deporte, lo que derivó en la capoeira.
Los esclavos se reunían en los asentamientos para practicar capoeira, que les servía en varios aspectos: para descargar tensiones, para mantenerse en buen estado físico, para poder defenderse y para, simplemente, seguir manteniendo sus costumbres.
Existen historiadores que afirman que en este deporte se encuentran movimientos que reflejan a algunos animales de la jungla. Como el jaguar, por su manera cautelosa y a la vez explosiva de atacar; la araña, por su manera de entrelazar su presa, por todos lados; el macaco, con sus saltos y cabriolas y la zorra, por sus astutas técnicas de engañar al enemigo. En todo caso, el esclavo que escapaba a la jungla, estaba encadenado y tenía que defenderse de los cazadores de esclavos. Aplicaba golpes con la cabeza, los codos, las rodillas, girando, saltando o rodando por el suelo.
«El Berimbau»
Otra de las vertientes de la capoeira es la música. El instrumento principal es el «berimbau», que Claudio define como «el corazón de la capoeira». Este va acompañado de otros instrumentos como el atabaque, el pandeiro (similar a lo que se conoce como la pandereta) y el agôgo. «Los maestros o alumnos los tocan mientras sus compañeros de grupo danzan al ritmo dictado por la voz y los intrumentos», explica Claudio.
A las 19.30 es posible, al pasear por el trasero de la muralla Macarena, escuchar estos cánticos y divisar a través de las cristaleras, cubiertas por cortinas de bambú, como unas 15 personas combaten entre ellas realizando exhibiciones que ayudan a musculizar todas las partes del cuerpo, especialmente brazos, piernas y abdominales.
La capoeira no tiene edad ni sexo, cada día más mujeres forman parte de estos grupos. «Desde los 5 años hasta los 60 cualquiera puede practicarlo», advirtió Claudio, quien comenta que «he llegado a tener un alumno de 44 años». Además de un deporte, una lucha y un baile, la capoeira para algunos es una filosofía de vida, ya que requiere de una concentración absoluta y una entrega diaria al cuerpo, que pasa a convertirse en objeto del movimiento.
Sevilla cuenta desde hace unos 20 años con un grupo de capoeira que trae a la capital hispalense a diario un trocito de los más profundo de Brasil_Más que un baile es un arte marcial «disfrazado de danza»
KAKO RANGEL
Un grupo ejercita en un gimnasio de la Macarena pasos de la capoeira, un baile que fortalece todos los músculos del cuerpo