El congresista fantasma

Después de 46 detenciones en un año, por fin está en prisión, aunque quien le conoce asegura que será por poco tiempo, habida cuenta de que su especialidad delictiva es el hurto. Técnicamente son

La Comisaría de Sur ha montado una exposición con los objetos recuperados a los receptadores./NIEVES SANZ
La Comisaría de Sur ha montado una exposición con los objetos recuperados a los receptadores./NIEVES SANZ.

Después de 46 detenciones en un año, por fin está en prisión, aunque quien le conoce asegura que será por poco tiempo, habida cuenta de que su especialidad delictiva es el hurto. Técnicamente son hurtos al descuido, pero, en realidad, lo que Francisco Javier C.N. despliega a sus 30 años, cada vez que busca algún objeto del que apropiarse para cambiarlo por droga o dinero, es una osadía desmesurada, capaz de impulsarlo a colarse en un hotel y disfrutar de su piscina, antes de hacerse con el ordenador más próximo y menos protegido.

Por lo general, actúa junto a su compañera sentimental, Aiva, una joven lituana con la que se hace pasar por una pareja de recién casados, pero no le faltan trucos a la hora de colarse en el sitio elegido. Incluso, aprovechando que nunca va desharrapado y mal cuidado, se ha hecho pasar por asistente a un congreso y ha aguardado pacientemente a que haya un receso en las conferencias para llevarse el proyector que estaba sirviendo para ilustrar las intervenciones. No le importó que lo vieran. Al fin y al cabo, como confesó uno de los testigos, cuando le vieron cargar con el proyector, lo más que pensaron era que se trataba de un miembro de la organización del congreso.

Su último golpe, el que por el momento le ha llevado a prisión, fue el robo del ordenador de un participante en la reciente cumbre de la OTAN. Días antes había sido detenido junto con el matrimonio que le compraba las cosas que iba afanando por los hospitales, clínicas y hoteles de Sevilla. Tanto él como los peristas quedaron en libertad. Lo que no pudieron evitar fue que la Policía requisara cuantos objetos presuntamente procedentes de robo hubiera en el domicilio del matrimonio, el único al que fue posible entrar, ya que la jueza denegó inexplicablemente un mandamiento de registro pedido para otro domicilio similar.

De cualquier manera, los agentes retiraron numerosos objetos que desde ayer están siendo expuestos en la Comisaría de Sur, en el barrio de Bami. Algunos, como un oboe sustraído del Conservatorio Francisco Guerrero y valorado en 12.000 euros, ya ha sido recuperado por su propietario. Otros muchos objetos, entre ordenadores, teléfonos móviles, equipos de música, cámaras fotográficas e incluso una cazadora de motorista valorada en unos 1.200 euros, siguen en las dependencias policiales.

Por el momento, la Policía descansa de las andanzas de este joven delincuente, pero saben que cualquier día volverán a perderse los ordenadores del Hospital Virgen del Rocío o de la Clínica Sagrado Corazón, o de otros establecimientos similares, porque, como asegura el comisario de Sur, tras el noventa por ciento de los robos de este tipo de equipos está el desparpajo y la osadía de Francisco Javier C.N.

Francisco Javier C.N. se hizo pasar por asistente a un congreso en un hotel sólo para llevarse un proyector, aprovechando un descanso en las conferencias