SEVILLA. Denilson y el Betis pusieron fin a siete años de tormentosa relación. El brasileño, el fichaje más caro del mundo en 1997 al pagar el club por él 5.300 millones de pesetas, fichó por el Girondins de Burdeos, con el que fue presentado ayer por la tarde, por una temporada y otra opcional. La entidad bordolesa, que en un principio había pensado en la opción de la cesión, tenía clara su intención de no desembolsar una cantidad no acorde con la realidad del mercado y de un jugador que contaba con el aval del entrenador, Ricardo Gomes, pero que, con base fundada, despertaba desconfianza sobre su rendimiento. No en vano, el contrato inicial es por un año.
No han trascendido más detalles de la operación, aunque parece que el Betis, convencido de que jamás recuperaría ni la milésima parte de lo que invirtió, habría puesto como condición al jugador la condonación de ciertas cantidades para concederle la libertad, cantidad a la que habría hecho frente el Girondins. El comunicado colgado en la web del club se limitaba a señalar que «Denilson se ha desligado del Betis y ha sido fichado por el Girondins de Burdeos», y añadía que agradecía al jugador los servicios prestado y le deseaba suerte en su nueva andadura.
«Lo hemos fichado por una temporada por una suma razonable y soportable para el club, con la idea de considerar muy pronto una prolongación. Todo el mundo ha puesto de su parte en este traspaso», afirmó el presidente del Girondins, Jean-Louis Triaud en la presentación.
«Hace tiempo que no me sentía tan feliz como en este momento -dijo Denilson, por su parte-. Burdeos es la mejor opción que tenía. Savio me habló del club y sé lo que el equipo representa en Francia. En la selección pienso \, pero eso pasa por un buen trabajo aquí».
«Soy campeón del mundo; no tengo nada que demostrar», añadió, para luego confesar: «Cuando llegué al Betis, no era lo bastante maduro. Sobre mi estancia allí podría escribir un libro».