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En estado grave el menor herido en el tiroteo entre familias gitanas de San Juan

AMPARO BACA PÁEZSAN JUAN. El niño herido de bala en el tiroteo que se produjo el pasado jueves en la barriada Santa Isabel de San Juan de Aznalfarache entre dos familias de etnia gitana, continúa en

AMPARO BACA PÁEZ

SAN JUAN. El niño herido de bala en el tiroteo que se produjo el pasado jueves en la barriada Santa Isabel de San Juan de Aznalfarache entre dos familias de etnia gitana, continúa en estado grave después de que el impacto le alcanzara el cuello. El menor tuvo que ser intervenido por los Servicios de Neurocirugía y Cirugía Pediátrica del hospital Virgen del Rocío, para extraerle el proyectil alojado a la altura de las cervicales. Actualmente se encuentra en la UCI, sedado y conectado a ventilación mecánica.

El motivo de la reyerta ha sido un «descasamiento», según fuentes de la Policía Nacional, después de que una joven, perteneciente al clan de los «Pelúos», decidiera separarse hace unos seis u ocho meses de su marido, del clan de los «Moreno Plantón». Tras ese momento, la familia de ella obligó al cónyuge a que abandonase el municipio de San Juan, algo que en principio aceptó. Sin embargo, hace unos días, decidió regresar y de nuevo los «Pelúos» lo coaccionaron para salir del barrio. En este momento él se niega a abandonar el domicilio y cuando se dirige hacia la zona de residencia de sus familiares, el clan de ella le sigue e inicia el tiroteo.

Uno de los impactos alcanzó al sobrino de él, el niño herido de gravedad, y el otro al abuelo de ella, que recibió la bala en la ingle. Este último, de 59 años, no sufre heridas graves, pero se encuentra hospitalizado en traumatología de Virgen del Rocío. Éste, junto a otros cinco protagonistas de la reyerta, se encuentran detenidos por la Policía, según confirmaron ayer las mismas fuentes. Entre los arrestados están el ex marido de ella, el actual compañero sentimental, y otros tres allegados a la mujer.

Éstos tres últimos fueron arrestados cuando se dirigieron al hospital Virgen del Rocío para visitar a su familiar, el mismo día del tiroteo. Los guardias de seguridad del centro sanitario se percataron de la presencia de una furgoneta blanca que realizaba movimientos extraños e inmediatamente avisaron a la Policía Local que acudió y procedió a su detención, que se saldó también con la incautación de una pistola y diez cuchillos.

Al cierre de esta edición, las investigaciones continúan para intentar esclarecer los hechos y la Policía Nacional no descarta que se produzcan nuevas detenciones.

Tras los hechos, la barriada de Santa Isabel ha vuelto a una relativa normalidad, en la que el tráfico de drogas está a la orden del día. Los vecinos, mientras tanto, están intranquilos por las posibles represalias que se puedan tomar en los próximos días.