Los vecinos del bloque 3 de la calle Lavanderas de Pino Montano vivieron ayer uno de los peores momentos de sus vidas. El edificio fue desalojado porque un convecino había amenazado a su mujer y a sus hijos con volar el bloque prendiendo fuego a una bombona de butano. Tras dos horas en la calle, en un ambiente irreal de bomberos y policías, más propio del «CSI» o de «Sin rastro» que de la vida cotidiana, la Policía, tras la intervención de un mediador, logró reducir al agresor y pudieron volver a casa.
José Antonio Armán García, de unos 50 años, y con antecedentes psiquiátricos aunque en sus problemas nunca había intervenido antes la Policía, vecino del 5º D, amenazó a su mujer y a sus dos hijos, de 25 y 21 años de edad respectivamente, con pincharlos con un cuchillo y con volar el bloque prendiendo fuego a la bombona de butano. Sobre las siete de la tarde, el 112 recibió una llamada diciendo que un individuo tenía retenidos a su mujer y a sus hijos. Bomberos y agentes de Policía se personaron en el bloque y la primera medida que se adoptó fue la de desalojar el edificio.Tal como explicó el jefe de la comisaría del Distrito Macarena a los periodistas, en lo que más se ha tardado ha sido en contactar con este hombre, ya que después todo fue «perfecto y rápido».
El agresor había cortado el teléfono y la Policía estuvo intentando encontrar una forma de ponerse en contacto con él.Uno de los hijos lanzaba por la ventana papeles para la Policía. Se pudo lograr finalmente el contacto a través de los teléfonos móviles de sus hijos y ahí comenzó la labor del mediador de la Policía. Logró convencerlo de que abriera la puerta y cuando lo hizo fue reducido.
Sobre las diez menos cuarto de la noche acabó la pesadilla. A esa hora, la Policía se lo llevó en un coche patrulla al Área Psiquiátrica del Hospital Virgen Macarena. La expectación en el barrio era muy grande, porque una televisión había difundido la noticia y la gente despidió al individuo con gritos e insultos.
Los vecinos del bloque, que pudieron entrar a las diez de la noche en sus casas, pasaron mucho miedo por lo que pudiera suceder a esta familia y a sus viviendas. Una de las vecinas, Puri, dijo que no sabía nada cuando por el telefonillo le avisaron del desalojo: «Pregunté la razón ya que tengo derecho a saber por qué me tengo que ir de mi casa.» Reconoce que ha llorado en la calle con miedo y sobre todo de pena por su vecina: «Está enferma y necesita oxígeno. Lleva dos años años sin salir de la cama y me daba una pena verla en la calle...» Otros vecinos decían que este hombre, en otra ocasión, protagonizó un escándalo al intentar agredir a uno de sus hijos con un palo. En la mente de todos estaban el loco de Las Letanías y el que en 2007 intentó volar de la misma forma un bloque de la calle Molineros.