La iglesia del Salvador recupera todo su esplendor tras cuatro años de obras

«Nos hemos encontrado con un templo nuevo, diáfano, recuperado y totalmente distinto al que había antes, oscuro, húmedo y triste».Con estas palabras definía monseñor Carlos Amigo Vallejo, cardenal

El cardenal, acompañado del arquitecto Fernando Mendoza, contemplando ayer cómo ha quedado la iglesia del Salvador. MILLÁN HERCE
El cardenal, acompañado del arquitecto Fernando Mendoza, contemplando ayer cómo ha quedado la iglesia del Salvador. MILLÁN HERCE.

«Nos hemos encontrado con un templo nuevo, diáfano, recuperado y totalmente distinto al que había antes, oscuro, húmedo y triste».

Con estas palabras definía monseñor Carlos Amigo Vallejo, cardenal arzobispo de Sevilla, la apertura de la iglesia colegial del Divino Salvador ayer, inicio de una cuenta atrás que desembocará en el día 2 de marzo, cuando se consagre de nuevo el segundo mayor templo de Sevilla.

Pero antes, durante la Navidad, la iglesia podrá ser visitada por todos aquellos que quieran contemplar el esplendor de un edificio totalmente remozado, rehabilitado y recuperado para la ciudad.

Junto al cardenal estuvieron presentes en esta apertura temporal el rector del Salvador, Francisco Ortiz Gómez, vicario general de la Archidiócesis; el delegado provincial de Cultura, Bernardo Bueno; el vicepresidente de la Agrupación de Interés Económico (IAE), Manuel Marchena; los delegados de Presidencia y de Movilidad del Ayuntamiento, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis y Francisco Fernández, respectivamente; el vicario de zona y párroco de San Isidoro, José Luis Peinado Merchante, y los hermanos mayores del Amor y Pasión, Luis Torres Palazón y Carlos Píñar Parias, respectivamente.

A pesar de la tarde lluviosa y desapacible, media hora antes de que se abrieran las puertas ya había personas haciendo cola. A las cinco en punto, el propio cardenal fue quien empujó las dos hojas y entonces apareció un templo iluminado, limpio, diáfano y totalmente restaurado.

El prelado hispalense recorrió todo su perímetro y se detuvo en cada una de las capillas, totalmente iluminadas y en el extraordinario altar mayor.

Garrido Mesa en el recuerdo

Monseñor Amigo Vallejo precisó que «era nuestra obligación restaurar el Salvador», a la par que tuvo palabras de agradecimiento para las personas que han hecho posible esta restauración. En primer lugar, al recordado Juan Garrido Mesa, delegado episcopal para las obras, una persona que «enseguida asumió el encargo de llevar esto adelante y puso el alma y la vida, materialmente».

Igualmente, se refirió al abogado sevillano Joaquín Moeckel, que encabezó la cuestación popular que ha servido para restaurar parte del retablo del altar mayor y cuya iniciativa sirvió para que reaccionasen instituciones públicas y privadas, del que dijo que ha realizado «una labor admirable de sensibilización», a la par que alabó el trabajo de Fernando Mendoza, arquitecto del Salvador, y ensalzó «a una persona de la que se habla poco, Javier Arenas -presidente del PP-A-, el gran impulsor económico de esta realidad que vemos hoy, que buscó el dinero y asumió las gestiones para que el Estado colaborase de manera decisiva».

El cardenal recordó el interés que tiene para Sevilla la iglesia colegial del Salvador y fue de la opinión de que para la inauguración oficial el templo bien podría acoger una ópera, poniendo como ejemplo «Parsifal», haciendo especial hincapié en que con esta restauración se puede crear un circuito de visitas que incluyan la Catedral, el Salvador e incluso Santa Catalina, cuando esté restaurada.

La presencia del prelado gustó sobremanera a las personas que acudieron, y muchas de ellas, cámara fotográfica en ristre, no dudaron en captar esa imagen, a la par que otras quisieron agradecerle que el Salvador se haya recuperado.

Unión

Por su parte, el delegado provincial de Cultura, Bernardo Bueno, era de la opinión de que el esfuerzo «ha valido la pena» y se congratulaba «de la unión que ha existido entre instituciones públicas y privadas y personas para hacer posible esta realidad. Una recuperación que pone más en valor, aún, el patrimonio de la ciudad».

Fernando Mendoza, arquitecto que ha llevado la dirección de las obras de restauración, no ocultaba su satisfacción por el resultado. «Han sido unos años en los que ha habido que hilar muy fino, no dejar nada a la improvisación. Se ha trabajado muy duro pero la recompensa está aquí, delante de nosotros. Y ahora es de recibo que todos puedan admirar lo realizado».

Destacaba que aunque ha habido momentos difíciles, ahora todo eso queda olvidado. «Todos los que han trabajado en la restauración coinciden en que ha merecido la pena todos estos años de espera. Aquí están los resultados».

Opiniones unánimes

Fueron muchos los sevillanos que acudieron en la tarde de ayer a contemplar la iglesia colegial del Divino Salvador restaurada. Así, Ana Pérez precisaba que había quedado «muy linda. Ha estado mucho tiempo cerrada pero ha valido la pena la espera. He pasado muchas veces por aquí y ahora, al verla en todo su esplendor, se comprende que hacía falta».

De la misma opinión eran Isabel María de Torres, Delia Gil Núñez y Carmen Romero, quienes se congratulaban de cómo había quedado. «Las vidrieras, los retablos, el altar mayor, todo ha quedado perfecto. E incluso hemos tenido «regalos invisibles», como pinturas que antes no estaban».

Durante las Navidades, en horario de mañana y tarde, el Salvador podrá ser contemplado por todo el que quiera. Cuenta atrás para el día 2 de marzo, ya con el templo totalmente terminado y con las imágenes titulares de las hermandades en sus respectivas capillas. Cuatro años de espera que, como señalaban todos, culminan ahora con un templo totalmente nuevo y recuperado.