José María Romero Pérez, criminólogo y detective desde hace 21 años, ha sido delegado en Andalucía de la Asociación Profesional de Detectives Privados de España.
-¿Cuáles son los trabajos más comunes?
-Los casos económicos para averiguar la solvencia de una empresa o particular y los posibles delitos o fraudes a las compañías de seguros. También asuntos relacionados con los juzgados de lo mercantil, además de los informes en los procesos de separación donde se establecen las pensiones.
-¿Hacen seguimientos de personas?
-Bueno, son observaciones para completar la investigación que llevamos a cabo.
-¿Qué se encontró in fraganti?
-Patrimonio oculto como casas que estaban bajo contrato privado o sociedades que al final sí es de la persona sobre la que realizas la observación.
-¿Qué artilugios detectivescos emplean en el día a día?
-Diría que es mejor tener una buena retentiva y observación.
-¿Su trabajo es de película?
-No hacemos trabajo de película, son observaciones y averiguaciones junto con una gran capacidad de retentiva y análisis de la información que recibimos y buscamos.
-¿Lo más curioso?
-Encontré 40 años después en Sevilla al padre biológico de un hijo que vivía cerca de Salamanca. Sólo tenía el dato del nombre, Juan, y un posible lugar de baile donde iba que ya no existía, por supuesto, después de tantos años. Aquí el rico es el hijo y el padre era un trabajador jubilado. Costó trabajo pero se consiguió.
-¿Son caros sus servicios?
-Tenemos unos honorarios y llegamos también a acuerdos con los clientes, todos los casos no son iguales y no se pagan igual.