Entre Alcalá de Guadaíra, Mairena del Alcor, El Viso del Alcor y Carmona debería existir una burbuja de protección que preservara una zona en la que los siglos, la naturaleza y el propio hombre han dejado un bagaje de patrimonio cultural, natural, paisajístico, etnológico y paleontológico con características únicas que convierten el enclave en uno de los lugares más importantes de la provincia de Sevilla.
La preocupación por este espacio, gravemente amenazado por la degradación y el abandono de las administraciones, ha llevado a la Asociación Cultural «Cornisa de Los Alcores» ha presentar una solicitud a las consejerías de Medio Ambiente, Cultura y Obras Públicas de la Junta a que la amplia zona sea declarada «Parque Cultural».
La categoría para ello entra en la denominada «Zona Patrimonial», que según el proyecto de Ley de Patrimonio Histórico de Andalucía, aprobado el 2 de mayo de este año, protegerá aquellos lugares que reúnan en conexión con sus valores paisajísticos y ambientales, bienes de distinta naturaleza y cronología. Precisamente estas zonas podrán ser gestionadas por un órgano específico, denominado «Parque Cultural», con la participación de administraciones y agentes sociales y económicos, según explica la citada asociación comarcal.
El territorio en cuestión ocupa prácticamente la Cornisa de Los Alcores. Está delimitado aproximadamente por la zona de la Vega en el trazado de la futura Vía Verde, el recorrido que antigüamente realizaba el Tren de los Panaderos, y por el Escarpe en la zona de la carretera que une Alcalá con Carmona
La amplia franja que constituye este terreno está sometida a diversas agresiones, como el fuerte crecimiento demográfico y urbanístico del área metropolitana, que entrando por la propia Alcalá de Guadaíra ya está ejerciendo una gran presión sobre esta comarca.
En este gran paquete de perjuicios figuran el establecimiento de nuevas y numerosas instalaciones industriales, como las extractoras de áridos, o de ocio, como campos de golf; roturaciones «excesivas», el crecimiento de la red de carreteras, y también las urbanizaciones ilegales y dispersas que se asientan en el territorio.
Toda la Cornisa, según defiende la asociación, es una de las zonas más ricas de la provincia de Sevilla, y en materia de yacimientos arqueológicos se trata de una de las más importantes de Andalucía.
En este sentido, destaca la zona de Gandul, que guarda vestigios prácticamente desde el paleolítico a la edad moderna, con la «Cueva del Vaquero», una de las cunas del «Vaso campaniforme; la Mesa de Gandul y las necrópolis de esta zona, de Alcaudete y de Santa Lucía; Entremalos, en el cortijo de Trigueros, cerca de Carmona; o el Túmulo de la Motilla, que con sus cuarenta metros es uno de los más importantes de nuestro país.
En general, en la zona existen enterramientos de la edad del cobre y del bronce, lo que la dota de un carácter excepcional, al que se une el conjunto monumental de Carmona, la Villa Medieval de Gandul, la ciudad milenaria de La Tablada.
En otro orden, está jalonada de numerosos molinos en las márgenes del río Guadaíra a su paso por Alcalá de Guadaíra; en las orillas del Salado, en Mairena del Alcor; el arroyo del Alcaudete, en Carmona; en los arroyos del Moscoso y Alcantarilla, en El Viso del Alcor, o los también arroyos de Marchenilla y Guadairilla, en término alcalareño.
En cuanto a riqueza monumental, pueden citarse los castillos de Alcalá, Marchenilla, de Luna, o los alcázares de la Puerta de Sevilla y de Don Pedro, en Carmona, además de numerosas fortificaciones.
Entre otras particularidades que hacen de este territorio un enclave extraordinario destaca su valor paisajístico. Si es relevante su riqueza física con el perfil de albero de los alcores también lo es su opulencia botánica. En su catálogo destacan el Cerro del Toruño, en Gandul; los bosques de galería y el acebuchal del Guadaíra; el palmar, entre Mairena y Alcalá, la Dehesa del Judío, entre Carmona y El Viso; el Parque de la Muela, la dehesa Nueva y el escarpe de Carmona.
Con todo este cargamento de razones, la Asociación intenta que, finalmente, la administración autonómica abra los ojos y se decida a proteger una zona que se asfixia irremediablemente y en la que el deterioro del patrimonio histórico, etnológico y natural parece, hoy por hoy, irrefrenable. Como ejemplo, reflejar que a principios de este año, los túmulos del yacimiento arqueológico carmonense de Alcaudete sufrieron el expolio de tres inhumaciones romanas. En esas fechas, la asociación «Cornisa de Los Alcores» denunció, asimismo, que el entorno del yacimiento que alberga el túmulo de La Motilla, se utilizaba como circuito de «motocross».
Hace ya año y medio, desde que se creara la Plataforma de Defensa de la Cornisa de Los Alcores -de la que forman parte los ecologistas de Alwadi-Ira, la asociación Padre Flores, de Alcalá; la Federación Cornisa de Los Alcores y el colectivo ecopacifista Solano, de El Viso, Ecologistas en Acción, o la asociación Ben Baso-, estos colectivos vienen trabajando empecinadamente con distintas actividades y llamadas de atención a la sociedad y a las administraciones para lograr que el vasto territorio sea protegido. Incluso, tal y como explicó el vicepresidente de la Asociación Cornisa de Los Alcores, Javier Santos, hace años se realizó un anteproyecto -a cargo de Fernando Amores- para que la zona fuera Parque Cultural, aunque, como sucede con tantas otras intenciones quedó dormido.
«Ahora, subraya Santos, se trata primero de que se proteja la Cornisa de Los Alcores. Después habrá que trabajar en su puesta en valor».
Entre Alcalá, Mairena, El Viso y Carmona se extiende uno de los territorios más valiosos de la provincia. La Asociación «Cornisa de Los Alcores» pide que sea declarado «Parque Cultural» y evitar su pérdida