José Luis Pardillos Rodríguez, arquitecto municipal, trata de restablecer su dignidad personal, su prestigio profesional y su puesto de trabajo del que fue cesado por una decisión política al hilo de la desaparición de la cubierta de la Davis.
-He sabido que se ha encontrado usted realmente mal, incapaz de remontar vuelo...
-Si. Pero he decido dar un paso al frente y enfrentarme a la situación de escarnio. Ahora me siento un poco más fuerte.
-¿Cuál es su situación actual?
-Judicialmente tengo interpuesto procedimiento por el cese y traslado del destino que ocupaba ante la jurisdicción contenciosa administrativa.
-Se ha sentido maltratado por sus jefes municipales?
-Si entiende usted por maltrato que te cesen en un escrito de cuatro líneas alegando que se ha perdido la confianza en el cargo que ostentaba, hecho que ocurrió en 24 horas, sin haberme permitido que ejerciera mi legítima defensa, usted dirá...
-Por mucho menos se va hoy a Magistratura a denunciar a un jefe por mobbing...
-El problema que tengo es que soy funcionario. Pero he acudido a los tribunales.
-Me gustaría que aclarara de qué signo político son sus jefes del Instituto Municipal de Deportes...
-Eran y son de IU.
-Pero bueno, IU, es el adalid de los trabajadores, la fuerza política que lidera la defensa de los derechos laborales. ¿Seguro que su jefe es de IU?
-No me ha enseñado el carné. Si bien cuando se me cesó se me dijo que aparte de un funcionario caería algún político.
-Pero ha caído usted ¿y el político?
-Que yo sepa no. Los políticos son muy estables. Y la falta del político fue calificada de «baja intensidad».
-Usted cree que si estuviera afiliado a IU le habrían tratado igual o de manera diferente?
-No soy adivino.
-¿De qué le acusan, se puede saber?
-De ser el responsable de la pérdida, desaparición u otro de los tubos y bolas de la cubierta de la Copa Davis. A su vez me indican que se ha producido una desviación presupuestaria en los proyectos de dos pabellones donde había que reutilizar los tubos.
-Y usted que tiene que decir a eso?
-Que un arquitecto no es guardián de tubos. Además yo no intervine en el transporte a la parcela del material. Y ni siquiera era competencia de mi servicio el depósito ni tampoco las condiciones del almacenamiento de la estructura. Mi responsabilidad era informar a mis jefes sobre los particulares.
-¿Pero bueno, su jefe estaba enterado, a través suya, de la desaparición de los tubos...?
-Absolutamente. Puse en conocimiento del vicegerente lo que estaba sucediendo. Y lo hice por escrito el 18 de abril.
-Cómo se puede perder una carpa de no se cuantos tubos y no se cuántas bolas...
-Abriendo un agujero en la malla de cerramiento de la parcela. En una visita que giré al depósito para ver el estado de conservación del material observé que se había perdido en parte, pero no podía valorar el alcance de la perdida porque desconocía el volumen total depositado.
-Pero lo que parece alucinante es que, pasando estas cosas, sean ellos los que pierden la confianza en usted...
-En mayo lo veremos.
-Por cierto ¿donde está la carpa?
-Ni idea. ¿Usted lo sabe?
-Pues déjeme que le diga que los rumores más insistentes apuntan a que esos tubos han cruzado el charco...
-Siempre se ha dicho que el rumor es la antesala de la noticia.
-¿Por qué de dos grandes robos de material público como son los tubos de la Davis y un helicóptero con trailer incluido, sabemos tan poco?
-En este país se puede perder un banco. Pero no un bollo de pan.
-El abogado Moeckel ha dicho públicamente que en este asunto hay que llegar hasta el final. ¿Dónde cree usted que está el final?
-El final no lo se. Un buen comienzo sería ver restituida mi dignidad personal, mi prestigio profesional y el puesto de trabajo donde jamás debí ser cesado.
-Su colegio profesional, lógicamente, se habrá volcado con usted...
-Los estatutos del colegio de Arquitectos recogen entre sus fines el de defender los derechos e intereses profesionales de sus miembros. Conmigo hasta la fecha..